'Justicia para Ana Buza': un jurado popular decidirá si su novio la asesinó atropellándola a 117 kilómetros por hora

La Audiencia de Sevilla fija el juicio del 4 al 14 de mayo tras desestimar la tesis del suicidio y calificar de "desastrosa" la investigación policial
"No tenemos la más mínima duda de que mi hija fue asesinada", confiesan fuentes cercanas a la familia tras seis años de lucha y peritajes científicos
SevillaEl próximo 4 de mayo de 2026, nueve ciudadanos elegidos al azar tendrán en sus manos la resolución de uno de un caso lleno de incógnitas y de oscuridad. El caso Ana Buza llega finalmente a juicio en la Audiencia Provincial de Sevilla bajo la acusación de homicidio doloso. Lo que en septiembre de 2019 fue despachado en apenas 36 horas como un suicidio, se ha transformado, tras una batalla judicial sin precedentes, en una acusación por asesinato que podría llevar a Rafael V.P. a prisión.
El giro definitivo lo han dado cinco magistrados de la Audiencia de Sevilla, quienes por unanimidad han firmado un auto que desmonta las versiones anteriores. Para el tribunal, la tesis "de mayor verosimilitud" no es el suicidio que defendió la jueza de instrucción, ni el homicidio imprudente que planteó el juzgado de Violencia de Género. La hipótesis más creíble, según los magistrados, es la que siempre defendió la familia: que Ana fue atropellada intencionadamente por el coche de su novio a 117 km/h.
Una investigación marcada por la desidia policial
El camino hasta este banquillo ha sido, en palabras de fuentes cercanas a la familia, un proceso "extremadamente duro" en el que se han sentido desprotegidos por el sistema. El auto judicial no solo apunta al acusado, sino que lanza una crítica a la actuación de la Policía Judicial y la Guardia Civil, calificándola de "inexistente".
Según denuncia la familia, el día del suceso los agentes creyeron ciegamente la versión del novio, quien afirmó que Ana se lanzó voluntariamente del coche. "Crearon una presunción de suicidio sin investigar nada", lamentan las mismas fuentes. Entre las negligencias que ahora salen a la luz, destacan la pérdida de imágenes de cámaras de videovigilancia que se borraron a los 13 días, la falta de identificación de testigos presenciales (que se identificaron a los cuatro años) y la destrucción de información clave en el ordenador de la víctima por una manipulación incorrecta de la Policía Judicial de Montequinto.
La ciencia frente al "archivo" rápido
Ana Buza tenía 19 años cuando falleció. Horas antes de su muerte, le había confesado a su padre que su relación no era sana, describiendo a un novio "celoso, manipulador y violento". La tesis de la familia, avalada ahora por la Audiencia, sostiene que el coche se detuvo en la A-4, Ana bajó para huir a pie hacia Carmona y su pareja la persiguió con el vehículo hasta arrollarla.
Para demostrarlo, la familia ha tenido que costear de su bolsillo un ejército de expertos, entre los que hay forenses, ingenieros industriales, policía judiciales o guardias civiles en excedencia, catedráticos de aerodinámica o detectives tecnológicos. "Este auto es un premio al enorme esfuerzo por encontrar pruebas científicas donde el sistema nos dejó solos", explican desde el entorno de la víctima.
El colectivo 'Justicia para Ana Buza' ya prepara una gran movilización para el próximo 8 de marzo, que servirá de antesala al juicio.
Diez días de vista oral
El banquillo de la Audiencia Provincial espera a Rafael V.P. del 4 al 14 de mayo. Durante esas jornadas, la acusación particular intentará demostrar que el acusado borró su teléfono móvil meses después del suceso y que el terminal de Ana, que él mismo manipuló, fue hallado por su padre 19 días después en el lugar de los hechos porque nadie lo buscó antes.
"Nos han hecho sufrir mucho, pero ahora el presunto homicida debe sentarse ante un jurado", sentencian fuentes familiares. La verdad sobre lo que ocurrió en aquella entrada de la autovía hacia Carmona será finalmente juzgada bajo la lupa del homicidio intencionado, la única tesis que la familia considera justa para honrar la memoria de una joven que, aseguran, nunca quiso morir.
