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Abandono y fracaso escolar no es lo mismo: sus principales diferencias y los datos actuales de los jóvenes en España

Imagen de archivo de estudiantes dentro de un aula. Carlos Lujan / EP
  • Ocho de cada diez jóvenes de entre 20 y 24 años termina la ESO y el abandono escolar baja

  • El fracaso escolar es un término coloquial que no se utiliza en estadísticas oficiales internacionales o en el INE

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El abandono educativo temprano ha bajado al 12,8 % en 2025 y ocho de cada diez jóvenes de entre 20 y 24 años terminó la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), aunque en el caso de las mujeres este porcentaje es casi diez puntos mayor. El abandono educativo temprano está medido como el porcentaje de personas de 18 a 24 años que no ha completado la educación secundaria de segunda etapa (FP de Grado Medio, Básica o Bachillerato) y que no ha seguido ningún tipo de formación.

En 2025 esta tasa ha marcado un mínimo histórico y se ha reducido 0,2 puntos después de que se situara en el 13 % en 2024 y haya bajado del 20 %, nivel de 2015. El Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes ha señalado tras analizar los datos de la Encuesta de Población Activa, publicados este martes 27 de enero que la distancia respecto a la media de la Unión Europea (del 9,4 % en 2024) se ha reducido 3,4 puntos frente a los 9 puntos que existía hace 10 años.

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La diferencia entre el fracaso escolar y el abandono escolar

Hay que diferenciar entre el fracaso escolar y el abandono escolar. El fracaso escolar es un término coloquial que no se utiliza en estadísticas oficiales internacionales o en el INE y que hace referencia a aquellos jóvenes que abandonan el instituto sin haber obtenido el título de Educación Secundaria Obligatoria.

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Por su parte, la tasa de abandono educativo temprano es el porcentaje de personas de 18 a 24 años que no ha completado la Educación Secundaria de segunda etapa (FP de Grado Medio, Básica o Bachillerato) y que no seguía ningún tipo de formación en las cuatro semanas anteriores a la recogida de los datos.

Fracaso escolar y tasa de abandono

"El fracaso escolar no es un término estadístico utilizado generalmente, se puede referir a aquellos que no finalizan la ESO pero no hay una definición clara. No se utiliza en informes internacionales, al contrario que la tasa de abandono", explica el director del Área de Educación de Funcas, Ismael Sanz.

El fracaso escolar, según ha señalado el también profesor de Economía Aplicada de la Universidad Rey Juan Carlos, "no se suele utilizar mucho y no es un término que se utilice en estadísticas, ni en informes, ni está reconocido por el INE".

"Está asociado a aquellos que no finalizan la ESO en el instituto, no es un término que se utilice, es más un uso coloquial", ha apuntado Sanz, destacando que una persona que no haya terminado la ESO en el instituto luego pueden terminarlo en una escuela de adultos.

Por ello, el porcentaje de alumnos que no finaliza la ESO en el instituto fue del 17,9% en el curso 2023-2024, según los últimos datos publicados por el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, mientras que el abandono educativo se sitúa en 12,8% en el curso 2025, 0,2 puntos porcentuales menos que en 2024, lo que supone la confirmación de la tendencia a la baja y el dato anual más bajo de la serie histórica.

España, lejos del objetivo del 9% marcado para 2030

Sanz ha señalado que esta diferencia en la tasa se puede deber a que "hay mucha gente que termina la ESO en lugares distintos a los centros educativos" y que también hay jóvenes que en las últimas cuatro semanas han hecho un curso de formación, por lo que no se incluyen en el abandono educativo.

A pesar de la reducción de la tasa de abandono educativo, el investigador de Funcas ha advertido de que España todavía está "lejos" del objetivo del 9% marcado para 2030: "Va a ser complicado".

"El abandono escolar cada vez cuesta más bajarlo porque es muy bajo, pero más elevado que el objetivo y a este ritmo no vamos a llegar al objetivo que se ha marcado la Unión Europea", ha añadido.

Ante esta situación, el profesor propone que, como las personas que abandonan los estudios son colectivos en muchas ocasiones vulnerables, los puestos de orientador y de refuerzo estén ocupados por "personas jóvenes que les va bien en los estudios para apoyar a estudiantes de su mismo colectivo", una medida que "ha funcionado en otros países".

"Por ejemplo, si hay más abandono en gente de etnia gitana, que las personas que hagan el refuerzo sean personas de etnia gitana que les vaya bien en los estudios", ha propuesto el investigador.

Murcia, con la tasa más alta: 20,6 %

La situación del abandono temprano de la educación y la formación en 2025 por comunidad autónoma mantiene diferencias significativas y Murcia destacó en 2025 por tener la tasa más alta, del 20,6 %.

Canarias (15,9 %), Castilla-La Mancha (15,7 %), La Rioja (15,5 %), Baleares (15,2 %) y Extremadura (15 %) son también comunidades con tasas elevadas, mientras que el País Vasco (3,6 %), la Comunidad Foral de Navarra (7,8 %) y Cantabria (8,9 %) mantienen los niveles más bajos.

Por debajo de la media española del 12,8 % se encuentran también, Madrid (9,5 %), Castilla y León (10,2 %), Galicia (10,4 %), Asturias (10,6 %), Ceuta (11,7 %) y Aragón (12,3 %).

Por otra parte, el 52,5 % de la población entre 25 y 34 años alcanzó en 2025 el nivel de educación superior, situándose por encima de la media europea de 2024 (44 %).

Los datos en comparación con los recogidos en 2015

Si se comparan los datos con los de 2015, cuando el abandono escolar se situó en el 20%, se ha producido una bajada de 7,2 puntos, según se desprende de los datos de la Encuesta de Población Activa. Con estos datos, se reduce a 3,4 puntos la distancia respecto a la media de la Unión Europea (9,4% en 2024). En 2015, era de 9 puntos.

Por sexos, en 2025 la diferencia entre el abandono de los hombres (15,9%) y el de las mujeres (9,5%) fue muy significativa: 6,4 puntos porcentuales. En el caso de los varones, aumentó en 0,2 puntos respecto a 2024, y en el de las mujeres continuó su descenso, esta vez en -0,5 puntos. Hace diez años, en 2015, la diferencia entre ambos sexos era de 8,2 puntos.