Las partículas emitidas por el desastre de Chernóbil de 1986 viajaron hasta Canarias arrastradas por el polvo del Sahara, procedente de Argelia
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Las partículas emitidas por el desastre de Chernóbil de 1986 recorrieron buena parte de Europa, incluida España. Casi cinco años después del accidente nuclear, entre 1990 y 1991, un estudio realizado en Canarias detectó radiaciones de cesio-134 en suelos de tres de las cuatro islas… Pero hasta ahora no sabíamos cómo habían viajado hasta el archipiélago. Ahora, una investigación asegura que solo pudieron hacerlo con el polvo del Sahara.
Canarias no figura en ningún mapa sobre la dispersión de las partículas emitidas por el desastre de Chernóbil de 1986, todavía en tiempos de la URSS, porque los cerca de 4.600 kilómetros que le separaran de la central nuclear hacían muy improbable que alcanzaran las islas... Pero llegaron.
Las partículas nucleares viajaron desde Chernóbil hasta Canarias
La presencia del cesio-134 en la naturaleza es extremadamente rara, así que se asume que solo puede proceder de dos fuentes: la detonación de una bomba atómica o una central nuclear.
Como el ciclo de vida del cesio-134 es muy corto (en apenas cinco años sus niveles de actividad decaen al 19 % del original) y, en aquellas fechas, había pasado ya más de una década de la última prueba con armamento nuclear realizada a cielo abierto en el mundo (China, 1980), esas partículas tenían que proceder de Chernóbil.

El problema residía en que Canarias no aparecía en ninguno de los mapas de dispersión de los contaminantes de la central nuclear que realizó el Comité Científico de Naciones Unidas para el Estudio de los Efectos de las Radiaciones Atómicas (UNSCEAR). Por no aparecer, ni siquiera en las simulaciones se apreciaba que alguna pluma de las emisiones tomara dirección desde Ucrania hacia las islas.
Nueve investigadores de las universidades de La Laguna y Málaga, incluido el científico que planteó por primera vez que podían ser isótopos de cesio de Chernóbil (José Carlos Fernández Aldecoa, ULL en su tesis doctoral de 2000), explican en "Journal of Geochemical Exploration" el mecanismo que lo hizo posible.


