Una nueva denunciante acusa a Íñigo Errejón de otra presunta agresión sexual: "Se aproximó a mi oído y me susurró ’si gritas, será peor'"

En exclusiva en Código 10 ha relatado que los hechos denunciados habrían ocurrido el pasado 16 de octubre de 2021
El juez rechaza el archivo de la causa contra Íñigo Errejón por presunta agresión sexual y mantiene a Elisa Mouliáa como acusación
Una nueva denunciante ha acusado a Íñigo Errejón de otra presunta agresión sexual que habría ocurrido el pasado 16 de octubre de 2021, apenas unos días después de la presunta agresión del mismo tipo denunciada por la actriz Elisa Mouliaá. Informa en el vídeo Jacobo Pérez-Lirón.
"Errejón me sujetó por el cuello, me colocó de espaldas y me penetró vaginalmente por la fuerza sin mi consentimiento y pese a que grité reiteradamente que cesara, la penetración se prolongó durante varios minutos hasta que finalmente paró", ha señalado en en un testimonio recogido en exclusiva por el programa 'Código 10'.
Según ha relatado, todo ocurrió después de acudir a un evento con una amiga. Estaba en una boda cuando el expolítico, con el que había comenzado a hablar a través de Instagram ese mismo año, llegando a verse, le propuso ir a una fiesta: "Ambos habíamos consumido alcohol y estábamos bajo sus efectos. Accedimos conjuntamente al baño del local, donde me insistió en que le practicara una felación. En un contexto de presión, consumo de alcohol y cocaína, accedí de manera renuente", detalla. Después, fueron a casa de él, resultando que tanto en el trayecto como en el piso la obligó a mantener relaciones sexuales sin su consentimiento, según denuncia.

El relato de la segunda denunciante contra Íñigo Errejón por presunta agresión sexual
La presunta víctima, contextualiza los hechos en el 16 de octubre de 2021, 8 días después de la presunta agresión sexual denunciada por Elisa Mouliáa contra el político. Tras aquella fiesta en la que ambos consumieron alcohol y cocaína, según la denunciante, se marcharon a casa del exdirigente: "Decidimos abandonar el lugar y desplazarnos al dormitorio de Errejón en el vehículo de un amigo suyo. Durante el trayecto, Errejón comenzó a introducirme los dedos en la vagina sin mi consentimiento. Yo manifesté de forma expresa mi negativa, diciendo que no quería y tratando de apartarme físicamente, produciéndose un forcejeo. Persistió en su conducta, intentando penetrarme pese a mi oposición activa", cuenta.
"Errejón se aproximó a mi oído y me susurró: ’Si gritas, será peor, y si te resistes, será peor’. Expresiones que constituyeron una intimidación directa y eficaz. Al llegar al domicilio de Errejón accedí a subir al inmueble en un estado de bloqueo derivado de la situación anterior. En el portal y posteriormente en el ascensor, Errejón volvió a insistir en que le practicara sexo oral, accediendo yo nuevamente bajo presión".
