Búsqueda de Airam en La Palma: analizan restos de ADN en telas de la mochila hallada

En un momento crítico de la desaparición de Airam, la familia tiene puestas las esperanzas en los restos de mochila
El desesperado mensaje de la madre de Airam, el joven con autismo desaparecido en La Palma: "Que le dejen agua y comida"
La PalmaNueve días después de la desaparición de Airam Concepción Afonso en La Palma, un joven de 20 años con autismo, su paradero continúa siendo una incógnita mientras las autoridades se centran en los lugares considerados familiares e importantes para el desaparecido.
Las batidas continúan tras las pistas de del joven, tanto a pie como mediante vehículos, en zonas que consideran podría esta Airam quien se encuentra “asustado” según ha afirmado su madre.
La última localización del joven, el 16 de febrero, se produjo en el núcleo de Los Cancajos, en Breña Baja, coincidiendo con la celebración de Los Indianos, jornada de elevada afluencia de personas en La Palma.

Restos de ADN
En un momento crítico de la desaparición de Airam, la familia tiene puestas las esperanzas en los restos de mochila hallada en una zona de Los Cancajos que se están analizando y según recoge Diario de Avisos, “algunos han dado negativo y otros están a la espera de comprobar si tienen su ADN”.
Mientras se esperan los resultados la búsqueda continúa con la participan efectivos de la Policía Nacional, Guardia Civil, el Cabildo de La Palma, voluntarios y otros recursos especializados en un dispositivo formado por dispositivos terrestres y medios aéreos, incluidos drones con cámaras térmicas para el rastreo nocturno.

Atravesando un proceso de colapso
La madre del joven, Mercedes Afonso, ha explicado que su hijo, de 1,70 metros de estatura, ojos azules y complexión delgada pero fuerte, es autista de altas capacidades y podría estar atravesando un proceso de colapso asociado a su condición, confirmado por su psicóloga clínica, lo que puede derivar en la necesidad de aislarse y esconderse.
La familia cree que el joven podría estar oculto en alguna zona rural o de monte, probablemente cansado pero intentando buscar agua y alimento, y ha trasladado un mensaje de esperanza mientras continúan las labores de rastreo.
“Si ven que se va, se le puede ofrecer agua pero es importante no agarrarle, ni tocarle, ni llamarle por su nombre, porque sentirá desconfianza y miedo de un desconocido”, ha insistido su madre.