Unos peritos privados aprecian que el militar que estranguló a su mujer sufre un "deterioro emocional por años de tensión"

El análisis de unos peritos privados sobre el militar que estranguló a su mujer en 2023. Europa Press
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Peritos privados aportados por la defensa del capitán del Ejército de Tierra acusado de estrangular a su mujer delante de sus dos hijos menores apreciaron en el militar un "deterioro emocional" derivado de años de tensión acumulada, estrés y conflictos no resueltos.

En una nueva sesión de la vista oral, comparecieron varios peritos de parte. La Fiscalía solicita hasta 27 años de prisión por un delito de asesinato con las agravantes de parentesco y género, además de lesiones psíquicas a los menores. El acusado declarará mañana en el juicio y el viernes tendrán lugar los informes finales de las partes.

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La agresión se produjo el 25 de noviembre de 2023, coincidiendo con el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. La víctima, Leticia T.C., falleció el lunes 27 de noviembre en el Hospital Gregorio Marañón de la capital tras permanecer dos días en estado crítico

La evaluación psicológica fue elaborada por una doctora en Psicología Forense y un doctor en Psicología Forense tras seis sesiones con el acusado. Según detallaron, el procesado presentaba "una quiebra emocional" fruto de un "cúmulo grande de emociones contenidas" que, al no afrontar los problemas, fue generando "tensión e ira que no se resolvía de manera adecuada".

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Un estado depresivo asociado a una situación de estrés

Los especialistas describieron un proceso de desgaste progresivo, "gota tras gota", hasta llegar al día de los hechos, cuando, según indicaron, se produjo una acumulación de acontecimientos y la sensación de que "no podía más". "Ahí es cuando ocurre", resumieron.

Los peritos descartaron además que el acusado estuviera simulando síntomas y apuntaron a un cuadro de carácter ansioso-depresivo, con un estado depresivo asociado a una situación de estrés sostenido. También señalaron rasgos compatibles con un trastorno explosivo, con pérdida de control de la ira y episodios de agresividad verbal o física.

Durante su intervención explicaron que el militar mostraba síntomas de arrepentimiento y culpa tras los hechos y vincularon el deterioro emocional a la tensión acumulada y a determinados comentarios y discusiones en el ámbito familiar. Otro de los expertos añadió que una "provocación" pudo actuar como detonante final, desencadenando una reacción de desconexión emocional y pérdida de control.

Descartaron un Trastorno Depresivo Mayor

Frente a esta tesis, los psiquiatras de la prisión que evaluaron al acusado en prisión descartaron ayer que padeciera un Trastorno Depresivo Mayor (TDM) o cualquier patología que afectara de forma significativa a sus capacidades cognitivas y volitivas en el momento del crimen. Según explicaron durante la vista oral, el militar no aportó informes médicos previos que acreditaran una enfermedad mental grave anterior a los hechos y, tras las exploraciones practicadas, concluyeron que mantenía intacta su capacidad para comprender la realidad y actuar conforme a esa comprensión.

En la sesión de este miércoles también declararon peritos forenses en relación con la autopsia de la víctima. Los especialistas señalaron que la mujer desarrolló posteriormente un fallo renal y un fallo multiorgánico, aunque precisaron que no ingresó inicialmente por esas causas. Recordaron además que la paciente solo tenía un riñón.

A preguntas del fiscal sobre la actuación de los servicios médicos, los peritos afirmaron que la atención prestada fue correcta y que se aplicó "el mejor tratamiento que se podía dar a la paciente con los medios que tenían".