El presunto cobro de comisiones de la SEPI está en el origen de la trama de Leire Díez y Santos Cerdán para desmontar las investigaciones contra el PSOE

Las diferentes investigaciones en el entorno del PSOE permite establecer la cronología de la trama encabezada por Santos Cerdán y Leire Díez
La trama de la Operación Tíbet que investiga un juzgado de la Audiencia Nacional arranca en 2018, cuando Leire Díez y su entonces pareja, Vicente Fernández, por entonces presidente de la SEPI comienzan, según la investigación, una supuesta carrera de cobro de comisiones. Ambos actúan en alianza con Santos Cerdán, que en ese momento ya era número tres del PSOE. Nada de esto trasciende en aquel momento.

La reflexión del presidente y la estrategia de Leire Díez
El escenario cambia en febrero de 2024, cuando la Policía detiene a Koldo García por corrupción en el caso Mascarillas. La investigación avanza y el nombre del exministro José Luis Ábalos empieza a aparecer en el sumario. Pese a los indicios, Ábalos afirma en una rueda de prensa: “Vuelvo a constatar que no estoy acusado de nada”.
A medida que el caso se amplía, la investigación comienza a rozar a Santos Cerdán, aunque no está imputado. Paralelamente, en Madrid, el juez José Carlos Peinado abre una causa por tráfico de influencias contra Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno. En Badajoz, otra magistrada investiga a David Sánchez, hermano del presidente. El cerco judicial se estrecha en varios frentes.
En abril de 2024, ya imputada Begoña Gómez, Pedro Sánchez anuncia que se plantea dimitir y declara: “Necesitaba parar y reflexionar sobre todo esto”. Es en ese momento cuando Leire Díez da el primer paso. Según la investigación, se ofrece a su amigo Santos Cerdán para darle un respiro al presidente y tratar de entorpecer las investigaciones policiales y judiciales que afectan tanto a Sánchez como a su entorno personal y familiar.

Para Díez y Cerdán, la operación tenía un doble objetivo. El mecanismo para obstaculizar las causas que afectaban a la mujer y al hermano del presidente debía servir también para frenar el avance del caso Koldo, en el que el propio Cerdán aparecía señalado.
