Miles de inmigrantes se esconden en acantilados del monte Hacho y barrios periféricos de Ceuta: su objetivo, la Península

Miles de inmigrantes se esconden en acantilados del monte Hacho y barrios periféricos de Ceuta: su objetivo, la Península
Miles de inmigrantes se esconden en acantilados del monte Hacho y barrios periféricos de Ceuta. Telecinco
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Las fuerzas de seguridad del Estado siguen buscando inmigrantes del asalto a Ceuta quie se niegan a volver a su país. Incluso decenas de ellas montan un campamento en un cementerio musulmán. Son centenares, quizás miles de jóvenes que seis días después continúan allí. Durante el día, huyen de las autoridades e intentan sobrevivir, pero cuando cae la noche, aspiran a llegar a la Península en busca de un futuro mejor. Tienen claro que no quieren regresar a Marruecos, y esa desesperación les lleva, incluso, a recurrir a narcolanchas para ir a la Península.

Decenas de inmigrantes se esconden en los acantilados del Monte Hacho. Duermen al raso, viven en cuevas, se lavan en el mar, y pasan las noches mientras por el día deambulan. Son parte de esos 8.000 que han sido visualizados en asentamientos y en bolsas en los barrios periféricos. Las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado están muy atentos, sobretodo por la noche. Además de buscar a los diez yihadistas infiltrados dentro del asalto, están pendientes de las mafias que contactan con ellos por las noches mover las narcolanchas y embarcarles hacia la Península.

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Con la llegada de los agentes, los inmigrantes esconcidos huyen del cementerio marroquí de Ceuta, que ha sido su refugio durante los últimos días y lo hacen saltando la tapia mientras los policías les aconsejan que lo hagan por la puerta.

Una huida desesperada que deja al descubierto las heridas que voluntarios ayudan a cuidar de siete días de supervivencia. Durmiendo entre nichos y resistiendo con un único objetivo: no regresar a Marruecos.

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Reconocen que llevan una semana sufriendo y esperan una solución que les permita llegar a Europa. Un deseo que se repite por las calles de los barrios periféricos de la ciudad. Reconocen que entre sus planes no está volver a Marruecos y están esperando una solución en ese sentido. "Yo también estoy esperando. Si encuentro otra salida, me voy en camión, un autobús o lo que sea", comenta uno de ellos.

A la espera de que ese milagro ocurra, buscan cualquier rincón para asearse con botellas de agua y son muchos los que encuentran refugio en cuevas en los acantilados.

Aunque aseguran que quieren quedarse en España por vías legales, la Guardia Civil ha intensificado la vigilancia en esta zona ante la presencia de mafias que tratan de trasladarlos a la península en narcolanchas. "Se esucha por la noche ruidos de lanchas y de cosas pero yo me meto en mi casa", dice una vecina.

Y, al mismo tiempo, continúan los intentos de traslados de migrantes en embarcaciones que conectan Ceuta con el puerto de Algeciras.