La diputada del PP, Ana Vázquez, añade otro episodio vergonzante a la degradación política que vive al Congreso

La bronca protagonizada por Ana Vázquez ha sido la última de otras similares protagonizadas por otros partidos que degeneran la imagen de la política
El spray de gas pimienta es un arma, su uso está regulado y hay multas por su mal uso
El escándalo protagonizado por la diputada del PP, Ana Vázquez, es uno más de las situaciones inapropiadas que se suceden últimamente en el Congreso de los Diputados. La introducción de un bote de gas pimienta en el hemiciclo y su posterior activación en los baños de un edificio anexo sitúan a Vázquez en una posición complicada.

Insultos y amenazas en el Congreso de los Diputados
El Reglamento del Congreso contempla sanciones que pueden llegar a ser especialmente severas, incluida la suspensión temporal de la condición de diputada. La propuesta de castigo corresponderá a la Mesa de la Cámara, una vez analizados los informes elaborados por los servicios jurídicos y por la Policía. La decisión definitiva se someterá posteriormente a votación en un pleno celebrado a puerta cerrada.
Por su parte, el trabajador del Partido Popular que accionó el espray en los baños del Congreso también podría afrontar consecuencias si prospera alguna denuncia relacionada con los hechos.
Este incidente supone el último capítulo de una secuencia de comportamientos parlamentarios que han alimentado el debate sobre el deterioro de las formas en la Cámara Baja. A lo largo de la legislatura se han sucedido episodios impropios de representantes públicos, con gritos, golpes en los escaños y exabruptos desde la bancada popular. También se han producido actitudes violentas hacia la Presidencia del Congreso protagonizadas por un diputado de Vox, así como insultos graves y comportamientos burlones que, para muchos observadores, se han incorporado a una rutina política cada vez más degradada.
