La Patrulla Águila, la realidad detrás de las acrobacias
Los cazas que pilotan los C-101, conocidos como "culopollos", van a ser sustituidos en un año
Han sufrido dos accidentes este verano con tres víctimas mortales
Los pilotos pasan fuera de casa más de la mitad de los fines de semana del año
MadridCuando Rosa, Daniel o Eduardo suben a sus aviones, los cazas C-101 del Ejército del Aire se olvidan de las dificultades. Ser parte de la Patrulla Águila es todo un honor para ellos. Sus piruetas y las del resto de sus compañeros dejan con la boca abierta a pequeños y mayores en medio mundo. Pero detrás de ese glamour hay muchas horas de trabajo, de renuncias y unos aviones que se han quedado viejos.
Los C-101, los que pilota la Patrulla, llevan 40 años volando. Son seguros pero están obsoletos.
"Pilotamos unos clásicos de fabricación española", asegura el comandante Eduardo Garbalena. Es un militar. De su boca no va a salir una crítica. Pero no puede evitar que se le iluminen los ojos al recordarle que el Ministerio de Defensa los cambiará al año que viene. Hay dos modelos candidatos en liza. El PC-21, un turbohélice de fabricación suiza y el TXZ norteamericano.
Dos accidentes: tres pilotos fallecidos en menos de un mes
Los "culopollo" o "mirlo" como se conocen los C-101, ya han dado de mucho de sí. Utilizados como aviones de acrobacia y entrenamiento ahora toca renovarlos. Los últimos accidentes aéreos los han puesto en el foco.
El primero, el del comandante Francisco Marín. Un histórico de la Patrulla Águila. Su C-101, el mismo avión que usan ellos, se precipitó al mar en Murcia durante unas prácticas. Marín tenía mas de 3.000 horas de vuelo. Una cifra récord. Experto aviador, aún no se sabe qué pasó.
También se investigan las causas que provocaron el accidente en el que, dos semanas despúes fallecieron el comandante instructor Daniel Melero y su alumna, la alferez Rosa María Almirón.
"Tenemos que volar con la mayor seguridad posible", dice el capitán Luis Verjarano, el speaker del equipo.
Ser instructor es más peligroso que hacer piruetas. El riesgo de un piloto de acrobacias es enorme. Pero lo es más enseñar a los nuevos pilotos. Todos los miembros de la Patrulla Águila son instructores. Tienen 60 alumnos a su cargo en la Base de San Javier, en Murcia.
Son jóvenes pilotos con muchas ganas y mucha inexperiencia. "Es complejo compatibilizar seguridad y aprendizaje", admite la capitán Rosa María García Malea. La primera mujer piloto de caza en España, miembro de la Patrulla Águila e instructora de vuelo.
Son maniobras en las que te juegas la vida y es difícil discernir hasta qué punto les dejas equivocarse a tus alumnos
Lo dice recordando a su compañeros fallecidos en septiembre. Un instructor y su alumna de 20 años. Era su tercer despegue en un avión de enseñanza.
La Patrulla Águila tampoco concilia
Ser miembro de la Patrulla Águila tiene también un coste personal. Pocos aguantan más de cinco años dentro de la unidad. A la exigencia física, las horas de entrenamiento, la sangre fría y la absoluta meticulosidad y concentración se suma el coste familiar."Es un puesto muy exigente", dice el comandante Daniel Zambrano, líder de la Patrulla. "Pasas fuera 30 fines de semana al año. Eso no hay familia que lo soporte mucho tiempo". Por eso, muchos de los pilotos que podrían estar en la Patrulla no quieren.
Las verdaderas acrobacias las hacemos en casa para poder conciliar, asegura el jefe de la Patrulla Águila
Nadie se atreve a renovar el Falcon
No son los caza los únicos aparatos que necesitan un cambio. El parque áereo del Ejército es "maduro" dicen fuentes ministeriales. Muchos de los aviones han cumplido ya dos tercios de su vida útil.Y hay que pensar en sustituirlos a medio plazo.
"Una cosa en tener un avión viejo y otra tener un clásico. Los clásicos salen caros, los viejos no " afirman los expertos.Un aparato viejo se puede "canibalizar" que es como llaman en el argot a cambiar las piezas estropeadas de un avión por otras en uso de modelos similares. El Ejército español suele utilizar esa práctica. Su resultado son los conocidos como "aviones Frankestein".
Pero hay aparatos a los que ya no se les puede estirar más la vida útil. En 2016 Defensa jubiló dos Boeing 707. Eran ya unos clásicos. Mantenerlos resultaba carísimo. Ahora son los Airbus A-310, y los Falcon, los que están en el punto de mira. Son aviones que se usan para desplazamientos de la Casa Real, autoridades y gobierno. El Boeing tiene 16 años y se compró de segunda mano a Australia. Los Falcon llevan volando desde 1988.
Sus repetidos fallos durante 2013 y 2014, dejaron en tierra a Rajoy y al entonces príncipe Felipe en varias ocasiones. Se habló de cambiarlos, pero hasta ahora ningún gobierno se ha atrevido. Ni el de Rajoy , en plena crisis económica y con los escándalos de corrupción por medio. Ni el de Pedro Sánchez, acusado de extralimitarse en su uso. Proponer la compra de un avión para autoridades es un melón que nadie quiere abrir y menos con elecciones a la vista.