Psicología

La gordofobia en las personas delgadas: "Los prejuicios se extienden al otro extremo de la balanza"

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La gente delgada también sufre de ataques de este tipo. Unsplash
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Los cánones de belleza, la figura del cuerpo normativo —tanto masculino como femenino— así como el hecho de ser una persona que se adecúa a los estándares sociales son fenómenos por los que se lucha una ruptura de estereotipos desde hace un tiempo. 

De cara al sobrepeso, la gordofobia es uno de los prejuicios más comunes. Sin embargo, la psicóloga Anna Sibel explica que esto “trasciende el peso físico de la persona, ya que incluso la gente delgada también sufre de ataques de este tipo, pero en la dirección contraria”. 

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¿Qué es la gordofobia, exactamente?

La explicación técnica que la experta ilustra es un “rechazo hacia las personas con sobrepeso o con obesidad”. A esta primera casuística, también expone que “nuestra sociedad tiene expectativas extremadamente rígidas sobre cómo debe verse un cuerpo ‘saludable’. Cualquiera que se aleje de esta norma, independientemente de si pesa 50 o 150 kilos va a ser objeto de este tipo de ataques”.

También, Sibel destaca que estas afirmaciones fueron popularizadas por la investigadora y doctora de la Universidad de California en Los Ángeles, Janet Tomiyama. Adicionalmente, Sibel pone encima de la mesa los resultados de un estudio publicado en la revista científica Journal of Health Psychology. Explica que las claves que se encontraron radican en el hecho de que “las personas muy delgadas reciben comentarios no solicitados sobre su peso con la misma frecuencia que las personas que padecen sobrepeso. Mientras unas escuchan que deberían hacer dieta, las otras escuchan que ‘deberían comer más’”, explica.

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Las consecuencias de los peyorativos físicos y no deseados

Anna Sibel pone el foco en lo que ella llama “el rostro oculto del prejuicio”. De acuerdo con sus palabras, este escenario constituye un conjunto de ingredientes emocionales que degradan el estado de ánimo y la autoestima de la persona. Sin embargo, aquí nos adentramos en un conjunto de factores que constituyen un mapa mucho más grande que se aleja del peso de la persona. 

La experta explica que uno de los primeros fenómenos es “el agotamiento de la persona delgada ante justificaciones de por qué está delgada. Preguntas como ‘¿Estás enferma?’ Son uno de los mejores exponentes”, explica. También ilustra la invalidación emocional hacia la persona: “cuando se expresan inseguridades sobre el cuerpo suelen escucharse frases como ‘no tienes derecho a quejarte por estar delgada/o’”. Incluso la sexualización del cuerpo es otro de los elementos que también están presentes: “Bajo la falsa creencia de que todo son halagos, las mujeres delgadas reciben comentarios sobre su cuerpo que en verdad son reducciones a objetos sexualizados”, explica. 

Los prejuicios y los factores culturales

¿Por qué suceden este tipo de cosas, entonces? Anna Sibel enfatiza en el componente de los prejuicios y los discursos sociales “fuertemente arraigados”. Lo complementa con declaraciones de la directora del Centro de Política Alimentaria y Obesidad de la Universidad de Yale, Rebecca Puhl, quién afirma que “nuestro cerebro no está programado biológicamente para discriminar”. 

En este sentido, Sibel concluye que “la buena noticia es que los prejuicios aprendidos se pueden desaprender. Al final, el problema no es realmente el peso de la persona, sino el que le damos a nuestros prejuicios. Se trata de construir una cultura donde todos los cuerpos sean respetados, no por cómo se tienen que ver, sino porque al final son todos seres humanos”.