Un pueblo alavés frustra el plan de unos ladrones para robar las campanas de su ermita y huyen sin el botín
Sorprendidos por los vecinos huyeron en una furgoneta de gran tonelaje y los testigos han dado la matrícula a la Ertzaintza
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Vitoria-GasteizCompuestos y sin campanas, así regresaron a su casa los ladrones que hace unos días se frotaban las manos pensando en robar un insólito botín: las dos campanas gemelas de la ermita de Santa Coloma en Álava, un templo del siglo XIV. La desaparición de las campanas de algunos templos, ubicados en pueblos o zonas poco habitadas, se ha repetido con relativa frecuencia en los últimos tiempos. El último robo conocido se produjo también en Álava, donde desde el pasado mes de octubre solo tañe una de las dos campanas del Santuario de Oro, la más pequeña fue sustraída de la noche a la mañana.
En el caso de Santa Coloma, el más reciente, los delincuentes habían pensado que no habría cabos sueltos en su plan: el robo se perpetraría en un lugar recóndito, una ermita de un concejo de poco más de 10 vecinos; y huirían en un vehículo apropiado para transportar un botín tan voluminoso. No imaginaron que los vecinos del pueblo iban a hacer fracasar sus planes.
Los dos ladrones, que podrían formar parte de una banda especializada en este tipo de hurtos, se acercaron hasta este lugar, perteneciente a Artziniega, la semana pasada pero fueron sorprendidos con las manos en la masa (o en la campana), por algunos lugareños.
La matrícula, la pista para cazarlos
La pillada les hizo huir en la furgoneta de gran tonelaje con la que habían llegado y que era el vehículo idóneo para trasladar el pesado botín. Tan confiados estaban en poder acometer su plan sin interrupciones ni peligro, que ni se molestaron en tapar la matrícula. Un dato que los testigos aportaron a la Ertzaintza y con el que la Policía Vasca ya trabaja para dar caza a estos ladrones.
La hipótesis de los investigadores es que podría tratarse de delincuentes habituales, afincados en la cercana Vizcaya y probablemente, con numerosos antecedentes. Normalmente, este tipo de robos se realizan para fundir el bronce de estas piezas metálicas y venderlo en el mercado negro, por ejemplo, a chatarrerías,
Por inaudito que resulte, en los últimos tiempos se han repetido los robos de campanas de templos ubicados en zonas rurales. Hace solo unos meses, en octubre de 2025, de la noche a la mañana desapareció una de las dos campanas de broce del Santuario de Oro, una ermita situada a los pies del monte Gorbea.