Una simple muestra de saliva tomada por un veterinario permite elaborar el censo genético, identificar al perro y a su dueño
Hasta 750€ por no recoger los excrementos del perro: ya se están aplicando las primeras sanciones
San SebastiánAl igual que en el escenario de un crimen, la policía toma muestras de ADN que, una vez analizadas y cotejadas, pueden reconocer a la víctima, identificar al autor y exonerar al sospechoso inocente; los excrementos hallados en la vía pública son, en muchas ciudades, una prueba para identificar al animal responsable, que de forma inevitable, conducirá hasta su dueño, ese que no recogió las heces.
Cuando el sentido común, las campañas de concienciación, ser apercibido por otros viandantes o cazados incluso por cámaras, y que te impongan una multa de entre 300 y 3.000 euros no amilana a los propietarios de perros que dejan a sus animales de compañía defecar en la vía pública y después, se marcha de allí dejando tras de sí, el ‘pastel’, surgen métodos alternativos, como éste.
Se trata de identificar a las mascotas, además de con el microchip obligatorio, mediante el ADN y para eso, no necesitan más que una muestra de saliva del perro recogida por una de las clínicas veterinarias acordadas.
Muestras de caca, análisis y cotejo
La idea no es nueva, al menos fuera de los límites geográficos de Euskadi. De hecho, en España casi un centenar de municipios tienen implantado este sistema de identificación mediante ADN canino, un censo que sirve para multar a quienes no recogen la caca de sus mascotas. Una medida que ya estudian incorporar en San Sebastián. El Ayuntamiento analiza la propuesta del PP municipal que supondría modificar la Ordenanza para la Protección y Tenencia de Animales, en la capital guipuzcoana.
En la ciudad hay censados alrededor de 18.000 canes a los que, de seguir adelante esta idea, habría que tomarles una muestra de saliva con un hisopo, al más puro estilo de las pruebas rápidas de antígenos que se popularizaron durante la pandemia de coronavirus. Con la muestra obtenida al pasar el bastoncillo por la boca del animal se elabora el censo, es decir, una base de datos genética única de cada perro. Un laboratorio se encargará posteriormente de analizar el material genético y de cotejarlo.
Donostia estudia la posible puesta en marcha de este sistema para atajar uno de las cuestiones que más quejan provocan entre la ciudadanía, por la suciedad en las calles y la impunidad de algunos dueños poco cívicos. Eso sí, para que el sistema funcione, el Ayuntamiento donostiarra deberá recoger periódicamente muestras de cacas abandonadas para dar con el perro y tirando del hilo, llegar hasta el verdadero responsable, su dueño.

