Las abejas son insectos muy sensibles al calor y buscan lugares, a veces insólitos, para refugiarse
Así retiran los bomberos vizcaínos un imponente enjambre con miles de abejas del interior de una vivienda
BilbaoLos bomberos de Vizcaya han tenido que retirar en las últimas horas un enjambre de abejas que, en pocos minutos, se había adueñado de la sombrilla de unos bañistas en una playa vasca. No es la primera vez, que las abejas visitan un arenal en plena ola de calor, ocurrió en 2024 cuando buscaron la sombra en un carrito de bebé, en Donostia.
Este pasado domingo transcurría la jornada, sin sobresaltos, en la playa vizcaína de Sopela, pero algo iba a romper las escenas costumbristas de bañistas chapoteando, familias extendiendo las toallas o gente aplicándose protector solar. Un enjambre de abejas, huyendo del calor, invadió en pocos minutos la sombrilla abierta de unos bañistas, que vieron como la tela a rayas blancas y azul marinas de pronto tornó en un tupido negro, por el efecto de cientos de abejas en ella. “Aprieta el calor y en Vizcaya hasta las abejas han decidido ir a la playa”, comentaban en clave de humor los Bomberos en sus redes.
Fuera bromas, el susto fue tremendo para los bañistas, pero los dueños del parasol lejos de hacer aspavientos o tratar de ahuyentarlas, optaron por la opción correcta, en estos casos, ceder momentáneamente la sombrilla a las abejas mientras esperaban la llegada de los bomberos.
El secreto está en localizar a la abeja reina
A su llegada, equipados con un buzo, guantes y un casco de los que usan habitualmente los apicultores, se procedió a retirar el enjambre y devolver la sombrilla a sus legítimos dueños.
Las abejas son insectos muy sensibles al calor, ya que cuentan con pocas posibilidades de supervivencia si se exponen al calor extremo, por ello, en verano suelen buscar sitios escondidos para poder resguardarse el calor. Así que en estos meses, cuando aprieta el calor, no es raro que cientos de abejas busquen refugio en lugares insospechados. Sin ir más lejos, hace solo dos veranos en la playa de La Concha un enjambre invadió un carrito de bebé, aprovechando que su usuario habitual no estaba montado en el, en cuestión de segundos.
La clave es dar con la abeja reina, porque el resto del enjambre la seguirá allá donde vaya, de ahí que, en Sopela, una vez que la reina entró en la caja de transporte que llevaban los bomberos, las demás fueron “entrando solas por el agujero”.

