El Bellas Artes acogió durante décadas conciertos y distintas actividades culturales
Ahora se ha convertido en hotel de lujo, donde las habitaciones pueden oscilar entre 300 y 700 euros por noche
San SebastiánEl histórico Palacio Bellas Artes de San Sebastián ha abierto sus puertas convertido en un hotel de cuatro estrellas culminando un proceso de rehabilitación que ha estado rodeado de controversia por su impacto sobre el patrimonio arquitectónico. El establecimiento, integrado en la marca Curio Collection by Hilton, supone además la llegada del primer hotel de la compañía estadounidense a la capital guipuzcoana.
El edificio, inaugurado en 1914 y considerado el primer cinematógrafo fijo de España, permanecía cerrado desde 1982, cuando cesó su actividad como cine y teatro. Tras más de cuatro décadas sin uso y más de cuatro años de obras, recupera ahora la actividad con un nuevo uso hotelero.
El establecimiento cuenta con 81 habitaciones distribuidas en seis plantas, además de gimnasio, aparcamiento y el restaurante Lotu, gestionado por IXO Grupo bajo la dirección creativa del chef Andoni Luis Aduriz. El proyecto ha permitido crear alrededor de 70 puestos de trabajo entre la actividad hotelera y la gastronómica.
La rehabilitación ha tratado de mantener la identidad del edificio. El vestíbulo ocupa el espacio donde antiguamente se encontraba el patio de butacas y el restaurante se sitúa en la zona que albergaba los antiguos palcos. El diseño interior, firmado por Isabel López Vilalta y Silvia Cabestany, incorpora referencias al pasado cinematográfico del inmueble sin reproducir el antiguo cine de forma literal.
Entre las estancias más singulares destacan las dos suites dúplex situadas en la cúpula del edificio, con terraza privada y capacidad para conectar ambas habitaciones.
Además de su actividad cinematográfica, el Bellas Artes acogió durante décadas conciertos y distintas actividades culturales. También fue sede del Orfeón Donostiarra durante más de 60 años y el lugar donde dio sus primeros pasos la Euskadiko Orkestra.
Una rehabilitación marcada por el conflicto patrimonial
La transformación del Bellas Artes comenzó a plantearse en 2013, cuando la propiedad defendió la necesidad de destinar el edificio a un uso residencial u hotelero para garantizar su viabilidad económica. La propuesta motivó la creación de la asociación Áncora, dedicada a la defensa del patrimonio donostiarra, que llegó a reunir más de 10.000 firmas contra el proyecto.
Desde entonces, el colectivo ha denunciado distintas actuaciones durante las obras por considerar que vulneraban la normativa de protección patrimonial. Uno de los principales puntos de conflicto fue la demolición de la histórica cúpula en 2015, una actuación que la propiedad justificó por el grave deterioro de la estructura debido a filtraciones de agua. Posteriormente fue reconstruida como réplica del diseño original.
Durante la tramitación del proyecto, el Gobierno vasco otorgó al edificio la máxima protección como Bien de Interés Cultural (BIC), una catalogación que fue retirada dos años después tras una resolución judicial favorable a la empresa propietaria, una decisión muy criticada por Áncora.
La polémica llegó incluso al ámbito internacional. En 2019, el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos), organismo asesor de la Unesco, emitió una alerta al considerar que la intervención podía comprometer la autenticidad de uno de los escasos palacios del cine construidos antes de la Primera Guerra Mundial.
Las discrepancias también alcanzan a las actuaciones realizadas sobre la fachada. El arquitecto responsable de la rehabilitación, Ignacio Quemada, sostiene que la apertura de nuevos huecos responde a los planos originales elaborados por Ramón Cortázar en 1914. Áncora, por el contrario, considera que la intervención constituye una "demolición encubierta".
En octubre de 2024, la asociación presentó una denuncia ante la Ertzaintza al entender que durante las obras se destruyeron elementos protegidos del edificio. El colectivo sostiene que apenas se conserva un 20% del inmueble original, una cifra que la dirección del proyecto rechaza.
La asociación también critica la actuación del Ayuntamiento de San Sebastián, al que reprocha una escasa colaboración durante la investigación abierta por las denuncias sobre las obras.
Mientras tanto, la propiedad defiende que el objetivo de la rehabilitación ha sido recuperar un edificio histórico y garantizar un uso que asegure su conservación en el futuro. Aunque evita definir el establecimiento como un hotel de lujo, lo presenta como un alojamiento de estilo "lifestyle" pensado para mantener viva la historia del Bellas Artes.
Las tarifas varían en función de la temporada y la demanda. Durante los meses de verano, las habitaciones pueden oscilar entre 300 y 700 euros por noche, mientras que las suites ubicadas en la cúpula figuran entre las opciones más exclusivas del establecimiento.

