Terremotos

Johanna vive con "impotencia" desde Bilbao la búsqueda de su tía desaparecida tras el terremoto de Colombia: "Solo han encontrado su bolso"

Johanna García, colombiana en Bilbao
Johanna García, colombiana en Bilbao. Redacción Euskadi
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BilbaoGladys Vargas entró en su edificio de apartamentos de Cali, Colombia, solo unos minutos antes de que el bloque de apartamentos colapsara como consecuencia del fuerte terremoto de magnitud 7,4 en la escala Richter. Cali ha sido una de las zonas más afectadas por el terremoto de mayor magnitud en la última década y con epicentro a cinco kilómetros de la localidad de San José del Palmar y que también ha afectado a Pereira, Manizales, Armenia o Quibdó. Hay muchísimas personas desaparecidas aún, entre ellas, según ha informado el ministerio de Exteriores, al menos, 164 españoles en paradero desconocido.

Desde el potente terremoto que ha sacudido Colombia, este pasado lunes, nada se sabe de Gladys Vargas, de la que, hasta el momento, “solo han podido encontrar su bolso”, relata desde Bilbao su sobrina Johanna García.

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La angustia se ha apoderado de esta familia, se encuentran a miles de kilómetros de distancia y “no hay buena comunicación”. Con la incertidumbre y la impotencia aguardan recibir alguna información: “Lo último que sabemos es que esta madrugada han llegado las primeras máquinas, los rescatistas y los perros” hasta el edificio Vanesa, donde su tía residía en el apartamento 301, en el barrio de los Cámbulos.

Horas cruciales para buscar supervivientes

Al igual que ellos, otros muchos compatriotas residentes en la Villa viven angustiados por la situación de sus familiares en Colombia, “muchos de ellos también desaparecidos”. Johanna se aferra a la convicción de que su tía Gladys “está ahí”, bajo los escombros, pero desconoce su estado. “El vigilante del edificio se ha salvado y, al parecer, la vio entrar solo unos minutos antes del desastre”, cuenta.

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Gladys Vargas entró en su edificio minutos antes de que se derrumbara por el terremoto

El fuerte temblor ha convertido el bloque en un amasijo de ruinas, entre las que “solo movidos por la intuición y las ganas de ayudar” la población civil ha estado intentando buscar supervivientes durante las últimas horas, hasta que han llegado los rescatistas. Johanna denuncia que “hay pocos medios” y asegura que está siendo “muy duro” saber que su familiar “está bajo los escombros” y no poder hacer nada. Colombia afronta ahora las 48 horas más cruciales en a búsqueda de supervivientes y desaparecidos entre los escombros.