Llegó lleno de heridas y enfermo a la protectora pero cuentan que fue "cariñoso desde el primero momento"
Es un pitbull y por eso su adopción es más complicada, pero desde la protectora insisten en que "hay que conocerlo"
A Pobra do CaramiñalLo bautizaron como “Capitán”, pero en la protectora Moura de A Pobra do Caramiñal, todos le conocen como “Capi”. Es el veterano del centro, llegó hace casi tres años, y por su raza y su edad es uno de los perros que tiene más complicado encontrar una familia. Pero en Moura no se rinden y por eso esperan encontrar una familia para el “abuelo” del centro, porque “se le está acabando la ilusión” y “necesita una casa ya”, como cuenta María José Casal, una de las voluntarias que mejor lo conoce.
“Es un pitbull, y por eso es más complicado”, explican desde la protectora, ya que se necesita un permiso especial para su adopción. “Es una raza muy estigmatizada, la gente lo asocia con agresivo y con poca sociabilidad con los otros animales, pero Capi es maravilloso, no tiene problemas con nadie”, cuenta María José.
Capi venía de una situación de maltrato
A Capi lo encontraron abandonado cerca de las instalaciones de la protectora, hace casi tres años. “Apareció en un estado lamentable, lleno de heridas, con las almohadillas destrozadas, y muy delgado, venía de una situación de maltrato”, explican desde Moura, pero insisten en su carácter afable: “Fue un perro super cariñoso desde el primero momento”.

Capi ya estuvo en acogida unos meses con una familia y "sabe lo que es estar en una casa", detallan, pero ahora le está “pesando mucho estar en la protectora”. María José explica cómo ha menudo se sube a su coche cuando ella se va para casa, o como “cuando sale al patio que tenemos, a tomar el sol y a hacer la croqueta, y luego no quiere volver a entrar”.

Añaden además que le encantan los niños, y pasear. “Solo quiere cariño, comida rica, una cama mullida y paseos”, detalla María José. Su carácter excepcional, insisten, rompe cualquier estigma sobre su raza: "Se lleva bien con todos, ya sean humanos o animales".
Aunque “su etiqueta” pueda echar para atrás de entrada, las voluntarias de la protectora no se rinden ante el reto de buscar una familia para el "abuelo" de la protectora de A Pobra. Las personas interesadas pueden contactar con la protectora, y desde allí aseguran que pondrán todas las facilidades posibles: “Hay que conocerlo, porque “es un tesoro, esperando a ser descubierto.”. Ojalá que alguien se dé cuenta, añaden desde Moura, “y no tenga que terminar sus días sin haber disfrutado del calor de un hogar”

