La Justicia rebaja la pensión de una viguesa para adaptarla a su nueva vida tras el divorcio: de 13.280 a 11.300 euros al mes
La Justicia elimina los 4.500 euros destinados a mantener el lujoso chalet familiar, pero eleva la cantidad para los tres hijos hasta 3.000 euros por cabeza
La exmujer, por su parte, recibirá 2.000 euros al mes durante siete años como pensión compensatoria
Llegar a fin de mes es un reto para muchas familias en nuestro país. Hipotecas, alquileres, alimentación, suministros o gastos escolares obligan a hacer cuentas cada mes para que el dinero alcance. Pero en Vigo, un divorcio ha llevado a los tribunales un escenario muy diferente: el de una familia acostumbrada a un nivel de vida extraordinariamente elevado y con una pensión mensual de 13.280 euros que ahora la Justicia considera que debe ajustarse a la nueva realidad tras la separación.
La Audiencia de Vigo ha rebajado esa cantidad hasta los 11.300 euros mensuales que el padre deberá abonar a su exmujer, sus tres hijos y las mascotas. Los magistrados consideran que la ruptura matrimonial implica también una ruptura de la economía familiar y que, aunque los recursos económicos sigan siendo elevados, es necesario adaptar determinados gastos a la nueva situación.
Un Ferrari, un barco y un helicóptero
El caso tiene como protagonista a un hombre con un patrimonio valorado en 7,9 millones de euros, una fortuna que, según recoge la resolución, procedía fundamentalmente de una herencia recibida antes del matrimonio. Durante los 24 años de relación, él asumió prácticamente todos los gastos familiares mientras su mujer se dedicó de forma exclusiva al cuidado de los hijos y del hogar.
La familia había disfrutado de un nivel de vida especialmente elevado. El domicilio era un chalet de grandes dimensiones que contaba con empleada interna, jardinero y seguridad privada. Entre los bienes del padre figuran, además, un Ferrari, un barco, un helicóptero y una moto de agua.
Inicialmente, la pensión establecida tras el divorcio ascendía a 13.280 euros al mes. La cantidad incluía 2.000 euros destinados a la alimentación de los tres hijos, 4.500 euros para los gastos relacionados con la vivienda, otros 2.000 como pensión compensatoria para la mujer y 180 euros destinados a las tres mascotas de la familia.
La Justicia elimina los 4.500 euros de la vivienda
La Audiencia considera que los hijos deben mantener un nivel de vida acorde con las posibilidades económicas de su padre. Por eso, incrementa en 1.000 euros la cantidad destinada a cada uno, hasta situarla en 3.000 euros mensuales por hijo. Pero los magistrados introducen un cambio importante: eliminan los 4.500 euros destinados al mantenimiento de la vivienda familiar.
La resolución entiende que, tras el divorcio, no corresponde trasladar al padre todos los gastos asociados a un inmueble de las características del antiguo domicilio familiar así que la nueva situación obliga, según los jueces, a ajustar determinadas necesidades. El resultado es una pensión de 11.300 euros mensuales distribuidos de esta manera: 9.000 euros para los tres hijos, 2.000 para la exmujer y 300 para las mascotas.
Una exmujer con un patrimonio cercano al millón de euros
La Audiencia también analiza la situación económica de la mujer. Aunque existe una notable diferencia patrimonial entre ambos, los magistrados señalan que ella dispone de un patrimonio próximo al millón de euros y que fue profesora durante varios años, según recoge la prensa local.
Por ello, reconocen su derecho a percibir una pensión compensatoria de 2.000 euros al mes, pero no de manera indefinida. La ayuda se establece durante siete años, un periodo que los jueces consideran suficiente para que pueda superar el desequilibrio económico generado por la ruptura.
La mujer también reclamaba una indemnización por el trabajo realizado durante el matrimonio en el hogar. La Audiencia la rechaza al tener en cuenta que el hombre ya había puesto a su nombre distintos bienes inmobiliarios: tres pisos, cuatro garajes y la mitad del chalet familiar.
El divorcio, por tanto, ha cambiado las cuentas de esta familia, aunque no demasiado y tampoco hasta el punto de situarlas en parámetros habituales para la mayoría de los hogares, pues se acerca más a lo que muchas familias disponen para sus gastos de todo un año y que deben hacer malabares para llegar a fin de mes.