La veterana orca, de unos 60 años, lleva nueve perdigones en su aleta dorsal tras recibir un disparo en la costa portuguesa
Es preocupante que se reaccione intentando hacerles daño ya que expertos de la CEMMA aseguran que es una especie “en peligro crítico”
La presencia de un grupo de orcas volvió a dejar imágenes llamativas este domingo en la costa gallega. Varios ejemplares fueron avistados en aguas de la ría de Vigo, donde llegaron a interactuar con embarcaciones, y entre ellos los expertos de la CEMMA identificaron a la abuela Toñi, una de las orcas más veteranas de la población ibérica.
El presidente de la Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños (CEMMA), Alfredo López, explica que los investigadores ya sabían que el grupo se dirigía a aguas gallegas: "Desde hace unos días sabíamos que venía este grupo de orcas hacia el norte desde Portugal", señala. El sábado ya se había producido una interacción y el domingo se registraron varios avistamientos. La manada, formada por entre siete y ocho ejemplares y al menos un cachorro, fue localizada en la costa de la Vela, entre las islas de Ons y Cíes. Las observaciones permitieron identificar a Toñi y al macho Pingu.
La abuela Toñi lleva nueve perdigones en su aleta dorsal
Toñi no es una desconocida para los investigadores. El grupo ya había pasado por Galicia hace apenas unas semanas antes de desplazarse hacia el Estrecho. Fue durante ese recorrido cuando la orca recibió varios disparos en la costa portuguesa.
"Lleva nueve perdigones en su aleta dorsal", explica Alfredo López. Los expertos pudieron examinarla durante el avistamiento del domingo y comprobaron que las heridas todavía no han cicatrizado por completo, aunque su estado ha mejorado: "Las heridas no curaron del todo pero está mejor", detalla el científico de la CEMMA. Su nombre, Toñi, se remonta a hace más de dos décadas, el mismo tiempo que llevan investigando sus movimientos. Como el resto de ejemplares identificados, cuenta además con un código numérico utilizado por los investigadores para realizar su seguimiento.
¿Por qué las orcas interactúan con los veleros?
Las interacciones con embarcaciones que se vienen registrando desde 2020 tienen una explicación relacionada con el comportamiento de estos animales. "Las orcas interaccionan con cosas que hay en el mar", explica López. En el caso de los veleros, los cetáceos pueden aproximarse y ejercer contacto físico con la embarcación.
El problema es que los timones de estas embarcaciones no están diseñados para soportar el peso de un animal de estas dimensiones. Las orcas ibéricas son relativamente pequeñas para su especie, aunque los ejemplares adultos pueden alcanzar entre cinco y seis metros de longitud.
Según el presidente de la CEMMA, el comportamiento no tiene como objetivo atacar a las personas. "La orca pretende detener la embarcación porque identifica un barco en velocidad como un riesgo", explica. "Lo para, pero no tiene intención de hacer daño".
En algunos casos, esa interacción termina provocando daños en el velero, como ocurrió este domingo en la ría de Vigo, cuando una orca golpeó el timón de una embarcación. Los científicos que se encontraban a bordo pudieron continuar la navegación y llegar a puerto sin sufrir daños personales.
CEMMA pide detener los barcos durante las interacciones
Alfredo López alerta además de un fenómeno que puede aumentar el riesgo de nuevos encuentros. Cuando se producen interacciones y las llamadas de auxilio llegan a los servicios de Salvamento, otros barcos pueden acudir a la zona atraídos por la presencia de las orcas.
"Muchas veces se produce un efecto llamada de barcos que van a verlas", explica. Esto puede incrementar el número de embarcaciones en la zona y, con ello, las posibilidades de que se produzcan nuevas interacciones. Por ello, desde CEMMA recomiendan detener la embarcación cuando se produce una interacción y evitar aproximarse deliberadamente a los animales.
Una población de menos de 50 orcas y en peligro crítico
El caso de Toñi preocupa especialmente a los investigadores por el delicado estado de conservación de la población de orcas ibéricas. "Cada vez hay menos orcas, ahora mismo hay menos de 50", alerta López. Según explica, durante este año han muerto entre cuatro y cinco ejemplares. "Es una población que está en peligro crítico", subraya.
En este contexto, los disparos sufridos por Toñi genera especial preocupación: "No sabemos en qué contexto se produjo el ataque, fue en la costa portuguesa. Es una reacción muy negativa", señala López.
El biólogo advierte además de la importancia de no interpretar las interacciones actuales como una muestra de agresividad. "Siempre decimos que esto se produce cuando no están enfadadas, entonces cuando sí lo estén no sabemos qué consecuencias puede tener", apunta. Los expertos observan también cómo el cambio climático está modificando el medio marino, algo que puede afectar a los desplazamientos y al comportamiento de las especies.
Delfines y posibles ballenas azules en otros puntos de Galicia
La jornada de seguimiento de CEMMA permitió registrar también una notable presencia de otros cetáceos en aguas gallegas. En la ría de Arousa y Fisterra fueron observados numerosos grupos de delfines comunes, algunos de ellos aproximándose a las embarcaciones. En Fisterra se localizaron además dos grandes cetáceos que podrían ser nuevamente ballenas azules, aunque serán las imágenes obtenidas durante los embarques las que permitan confirmar su identificación.
Estas campañas permiten a los investigadores conocer qué especies frecuentan la costa gallega y realizar un seguimiento individual de ejemplares ya conocidos. En el caso de Toñi, las imágenes del domingo han permitido volver a ver a una de las orcas más veteranas de la población ibérica y examinar sus heridas, de las que parece recuperarse favorablemente.

