Severodonetsk, último bastión de Ucrania en Lugansk, sigue sin ser tomado por Rusia

Las fuerzas de Kiev se han recluido en la planta de Azot, en Severodonetsk
Las milicias prorrusas de Lugansk aseguran que han "liberado" Severodonetsk
El Batallón Aidar es uno de los múltiples grupos de asalto de marcada orientación ultranacionalista e incluso neonazi
Las autoridades de la autoproclamada república de Lugansk han acusado este lunes a los "mercenarios extranjeros" de estar bloqueando el proceso de negociación y la rendición de los militares ucranianos atrincherados en la planta química de Azot, en la ciudad de Severodonetsk.
Según una fuente de las milicias populares de Lugansk, los combatientes extranjeros presentes en la zona, así como los del Batallón Aidar, un grupo de asalto paramilitar de ultraderecha, "han obstruido el proceso de negociación", pero "las conversaciones con las fuerzas ucranianas (...) continúan".
En ese sentido, ha señalado que la información que están brindando los combatientes de este batallón tras ser detenidos por las milicias de Lugansk "se está utilizando para negociar", apunta la misma fuente a la que ha tenido acceso la agencia rusa TASS.
Rusia no logra tomar Severodonetsk tras siete semanas de asedio
Este fin de semana, el representante de la autoproclamada república de Lugansk en Moscú, Rodion Miroshnik, contó que un grupo de combatientes del Batallón Aidar, incluidos algunos comandantes, se rindieron a las milicias en el distrito de Metiolkino, cerca de Severodonetsk.
El Batallón Aidar es uno de los múltiples grupos de asalto de marcada orientación ultranacionalista e incluso neonazi que está formado por voluntarios, pero que con el inicio de la guerra iniciada por Rusia el pasado 24 de febrero, han sido incorporadas a las fuerzas regulares del Ejército ucraniano.











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Fundado en 2014, en el marco de la guerra entre Rusia y Ucrania por el control de la región de Donbás, su marco de actuación se ha centrado sobre todo en la zona norte de Lugansk. Ese mismo año, Amnistía Internacional alertó al Gobierno de Kiev de las cuantiosas denuncias que se registraron contra el grupo por las numerosas violaciones sobre los Derechos Humanos que cometieron durante el conflicto.
Severodonetsk, último bastión de Ucrania en Lugansk, se ha tornado como el escenario más activo de las hostilidades en las últimas semanas. Las fuerzas de Kiev se han recluido en la planta de Azot, una maniobra que recuerda a la que llevó a cabo finalmente sin éxito en Mariúpol, donde se parapetaron en las instalaciones de la fábrica siderúrgica de Azovstal.
En los últimos días, las milicias de Lugansk, así como el líder checheno Ramzan Kadyrov, confirmaron que la ciudad de Severodonetsk había sido "liberada" a la que vez que las fuerzas leales a Moscú habían logrado entrar en las instalaciones de Azot, si bien no todos los militares y combatientes que resistían dentro pudieron ser expulsados o capturados.