'Roberta Esposito', antes Robert, disparó a su familia antes de suicidarse en el partido de hockey: "Tenía problemas mentales"
'Roberta Esposito' es la persona que atacó a su familia durante un partido de hockey infantil en Estados Unidos: los motivos
Una disputa familiar, origen del tiroteo mortal durante un partido escolar de hockey hielo en Rhode Island
En Estados Unidos un tiroteo durante un partido de hockey en una escuela de Rhode Island, Washington, ha causado mucha conmoción entre los vecinos. El atacante, Robert, se cambió el género hace un tiempo y desde entonces se hacía llamar Roberta Esposito. Tras los disparos acabó con su propia vida, pero el objetivo era su propia familia.
Roberta se cambió de género hace unos años. Se había divorciado de su mujer y estaba enfrentado incluso con su suegro. De hecho, una de las víctimas es una niña que podría ser su hija. Se presentó en mitad del partido para abrir fuego contra la grada. De repente de escuchó una docena de disparos.
Uno de los jugadores, recordando lo sucedido entre lágrimas y con la voz entrecortada, contaba a los medios que cuando escucharon los disparos, todos los jugadores salieron corriendo hacia los vestuarios para poder refugiarse. Sin embargo, el objetivo de la persona que dispara no era el campo, sino la grada.
La respuesta de la hija
En unas imágenes aparece Roberta, bajando por la fila de sillas hasta pararse y abrir fuego contra un grupo de personas que estaban en la grada sentadas. El objetivo era gente de su círculo más cercano. Conmocionada y en shock salía una mujer de pabellón que afirmaba que "el tirador era su padre". "Tiene problemas mentales. Ha disparado a mi familia y ahora está muerto", respondía.
La policía consiguió dar con su identidad pese a que se había cambiado no solo el nombre, sino también el género. De Robert, pasó a llamarse Roberta y a utilizar como apellido 'Esposito'. Acabó con la vida de dos personas, entre ellas, las de su exmujer, poco antes de suicidarse con el mismo arma. También hirió a tres personas que siguen recuperándose de las heridas causadas por las balas.
Sin embargo, de lo que tendrá que recuperarse muchos de los asistentes de ese partido de hockey es del impacto emocional que ha tenido para ellos este suceso. Para los niños, quienes disfrutaban de un partido más, ha sido un duro golpe el tener que escuchar unos disparos y ponerse a salvo sin entender qué estaba pasando o si su familia se encontraba bien.