La historia tras la foto que perseguirá a Andrés el resto de su vida

La historia tras la foto que perseguirá a Andrés el resto de su vida
Así se hizo la imagen que perseguirá a Andrés el resto de su vida. Telecinco
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La única imagen que hay de Andrés Mountbatten-Windsor, de ayer, de ese día de su 66 cumpleaños que pasó detenido se ha convertido en la imagen de la derrota, de la vergüenza y del escarnio público. A la salida de 11 horas de declaración y en el asiento trasero de un coche, casi 12 horas después de su arresto. Es una imagen que ha dado la vuelta al mundo y nada tiene que ver con el glamour del que fuera un importante royal. Una fotografía que es parte de la historia y que tiene su propia historia.

La foto no es solo técnicamente impecable, todo un reto a través de cristales oscuros y a toda velocidad, sino que narrativamente es devastadora. Es el esfuerzo, el sacrificio de una persona que está las horas que sea en el lugar exacto para disparar en ráfaga y cuando revela, zas, ahí está la foto que quería", confiesa Miguel Ángel Oliver Fernández, presidente de la Agencia EFE. Y esa foto está ahí en las portadas de medio mundo.

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Su autor es el fotoperiodista Phil Noble de la agencia Reuters, que tras conducir seis horas desde Manchester y esperar otras 7 bajo el frío de Norfolk logró la exclusiva, Bien es cierto que como él mismo confiesa, poco antes de lanzarla estuvo a punto de rendirse. "Para ser honesto, justo antes de que llegara el coche estuve a punto de regresar al hotel".

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Pero se quedó y capturó la foto del año, la de un hombre desplomado casi escurriéndose en el asiento, las manos entrelazadas como una barrar de protección, casi rezando para enfrentarse a los flashes. Con unos ojos que son un flahs, sí, como dice el doctor Cabrera, y no del diablo, aunque... ¿quién nos dice que no estamos ante un diablo?

Una cara de terror que hoy empapela los kioskos en España, Alemania o Francia y con la que los tabloides británicos han ido a degüello: “Ahora sí que está sudando", titulan algunos en referencia a una entrevista” en la que Andrés declaró el "yo no sudo", para defenderse cuando una de sus jóvenes víctimas describió como la manoseaba al bailar empapado de sudor.

Andrés Mountbatten Windsor está siendo hoy carne de tik tok. Ni honor ni respeto. Le hacen tragar ahora la pizza que, según él, le servía de coartada para demostrar que no estuvo con Virginia Giuffre, la menor que le acusó de abusos sexuales. La caída a los infiernos de Andrés, en una sola imagen. Sí, con ese ojo ensangrentado que recuerda al diablo.