María Luisa, una de las españolas atrapadas en Tailandia por la guerra de Irán: "Tengo una enfermedad y se me terminan las pastillas"

El testimonio de un grupo de españolas atrapadas en Tailandia. Informativos Telecinco
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Miles de vuelos han sido cancelados por la escalada en el conflicto bélico de Oriente Medio. La conexión entre Europa y Asia está atascada y se calcula que unos 20.000 españoles están atrapados sin poder volver a casa. El espacio aéreo de Irán está cerrado por seguridad y hay restricciones en lugares cercanas al conflicto.

Estas restricciones afectan a los vuelos internacionales y a algunos aeropuertos de zonas cercanas que se usan de escala. Es el caso de Dubái, Estambul o Doha. Desde allí se están cancelando o retrasando los vuelos. Muchos se preguntan qué pueden hacer y lo cierto es que hay unos desvíos que se pueden usar: China, Japón o Singapur. Y por otro lado, están Francia, Alemania, Países Bajos y Reino Unido. Aunque Londres ya está muy saturado.

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"Tengo una enfermedad crónica y se me terminan las pastillas", sostiene María Luisa

Entre los españoles atrapados en el extranjero se encuentran María Luisa, Lorena, María y Melania. Se han quedado atrapadas en Tailandia porque la compañía aérea ha cancelado su vuelo de vuelta y no encuentran una alternativa para volver. Durante las primeras horas tras la cancelación del vuelo, ellas creían que no duraría mucho y que todo se quedaría en una aventura más para contar en su regreso. Pero pasaron los días y la situación no cambió.

"Yo estoy con tratamiento porque tengo una enfermedad crónica y se me terminan las pastillas y ella se le murió el abuelo el otro día, no pudo ir", relata María Luisa profesora en Málaga.

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"Solo quieren devolvernos el dinero y lavarse las manos", dice de la aerolínea

"La compañía nos anima a que pidamos el reembolso, pero a nosotros no nos solucionan nada", añade Melania Alcolado. Ellas se han grabado explicando su situación en los vídeos, pero lo cierto es que hay otro centenar de españoles que sufren la misma situación. Sienten un gran malestar con la compañía porque pretende que se busquen la vida en un momento donde los precios están disparados.

"Solo quieren devolvernos el dinero y lavarse las manos. Estamos viviendo una situación muy desgraciada", reconoce María Luisa. “Y estamos desesperados y nuestra familia igual. Mañana iremos a la embajada de España para ponernos ahí al reclamo", afirma la profesora. La opción que les queda es hacer un poco de ruido para conseguir volver a casa.