La desesperación de los venezolanos por la gestión de los rescates: "Bajen las armas y tomen las palas"

La desesperación de los venezolanos por la gestión de los rescates: "Bajen las armas y tomen las palas"
La desesperación de los venezolanos por la gestión de los rescates. INFORMATIVOS TELECINCO
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Cinco días después de los terremotos que han devastado el norte de Venezuela, la desesperación de los familiares de las víctimas se está transformando en indignación. Mientras los equipos de rescate continúan buscando supervivientes entre los escombros, numerosos vecinos de las zonas más afectadas denuncian la falta de medios y recriminan a las autoridades que las labores de emergencia estén siendo insuficientes.

En varios vídeos difundidos desde La Guaira, considerada la zona cero de la tragedia, se escucha a los afectados exigir maquinaria pesada y más personal para intentar localizar a sus familiares.

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"Bajen las armas y tomen las palas", gritan algunos ciudadanos a militares y policías desplegados en la zona, a quienes reprochan que permanezcan vigilando mientras son los propios vecinos quienes retiran escombros con sus manos en busca de personas atrapadas. "Yo quiero conseguir a mis hijos vivos o muertos, pero los quiero conmigo", lamenta una mujer entre lágrimas, mientras otros aseguran haber tenido que rescatar por su cuenta a familiares sin recibir ayuda durante las primeras horas de la emergencia.

Crece el malestar entre los damnificados

La tensión ha aumentado en distintos puntos de La Guaira, donde se han producido enfrentamientos verbales entre vecinos y miembros de las fuerzas de seguridad. Los afectados denuncian que la respuesta del Gobierno ha llegado tarde y consideran insuficientes los recursos desplegados en una tragedia que deja ya más de 1.450 fallecidos, más de 3.000 heridos y cerca de 50.000 personas desaparecidas o sin localizar, según las estimaciones de Naciones Unidas.

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A las críticas por la falta de maquinaria y personal se suma el malestar por las restricciones de acceso impuestas en algunas de las zonas más devastadas para facilitar las labores de rescate. Mientras tanto, miles de voluntarios continúan colaborando junto a equipos nacionales e internacionales en una carrera contrarreloj por encontrar supervivientes entre edificios completamente derruidos.