Juan, el venezolano que busca por su cuenta a su madre, a su mujer y a su hija bajo los escombros de lo que fue su casa
Juan, que ha rescatado a otras nueve personas, busca a su familia para encontrarla viva o muerta
Última hora de Venezuela tras los terremotos: los españoles muertos se elevan a 26
Juan no es de los que se queda sentado a esperar la ayuda del Gobierno, tras los terremotos que han sacudido a Venezuela. Este hombre, que ha rescatado a otras nueve personas, busca a su familia, atrapada bajo los escombros de la que fue su casa, en La Guaira. Él sabe exactamente dónde se hallan su madre, su mujer y su hija y con sus propios medios está intentando llegar hasta ellas en una operación en la que solo cuenta con sus propias fuerzas y algún vecino que lo ayuda.
Cientos de personas se quejan y exigen al Gobierno de Delcy Rodríguez ayuda para sacar a sus familiares, pero Juan ha elegido hacerlo él por su cuenta y riesgo. Con una lámpara, mascarilla y unas gafas protectoras se ha metido bajo las entrañas del amasijo de cascotes y hormigón en los que ha quedado su vivienda.
- La reina Letizia traslada su agradecimiento al equipo enviado a Venezuela por los terremotos y destaca la manera en que "tienden la mano a quienes lo están pasando mal"
- La desoladora historia de Eduardo, piloto de avión que aterrizó en Venezuela con ayuda humanitaria por los terremotos: “Al llegar, se enteró de que su familia no está"
El objetivo es llegar hasta dónde se encuentra su familia y rescatarla viva o muerta. Para ello ha abierto agujeros entre los escombros y otros espacios que han quedado entre las piedras, hierros y restos del colapso del inmueble. Avanza despacio, pero lleva días en esta operación que lleva adelante por su cuenta y riesgo.
Aquí no han llegado los equipos de rescate, ni la maquinaria pesada para remover los bloques de hormigón que han sepultado a los vecinos de Juan. Él no pierde las fuerzas ni las esperanzas y sigue luchando contra los imposibles, a pesar de que los expertos hablan de la imposibilidad de hallar a supervivientes. Este hombre no tiene tiempo para lágrimas por el momento. Solo piensa en seguir excavando con sus improvisadas herramientas sin perder tiempo.