Mario y Carmen, de viaje en Colombia, cuentan cómo ha sido el terremoto: "Los coches se movían muchísimo, tuvimos que salir corriendo"
Cientos de voluntarios siguen trabajando sin descanso en Cali, una de las ciudades más afectadas
Jesús, un español que reside en Colombia, narra su experiencia durante el terremoto: "Salimos rápidamente a la calle con la niña y una manta"
A estas horas resulta imposible cuantificar la magnitud del terremoto de magnitud 7,4 que ha sacudido Colombia. Se calculan al menos más de 70 las personas fallecidas por este seísmo, con el epicentro cerca de localidad de San José del Palmar, en el departamento de Chocó, en el noroeste de Colombia.
Allí, son varios los españoles residentes que han vivido el temblor. Lo principal tras el seísmo es rescatar al máximo número de personas posibles de entre los escombros. "Tenemos por lo menos 20 estructuras colapsadas en Cali con personas atrapadas", explica Alejandro Eder, alcalde de Cali.
Allí son cientos los voluntarios que siguen trabajando junto a los bomberos sin descanso. En un terremoto en el que los avisos en el móvil han vuelto a otorgar unos segundos cruciales. "Con la alerta de Google pudimos salir, pero muchas personas salieron", narra una ciudadana.
Imposible no pensar en Venezuela
Llegan también los primeros testimonios de los españoles que han presenciado el temblor. "Yo acaba de despertar, empezó a sonar todas las sirenas de los edificios", cuenta Artur Carbonell "Pensaba que era el viento golpeando las ventanas y luego me di cuenta de que se movía también la cama", señala Paula Díaz.
Mario y Carmen estaban haciendo turismo en Salento, a 138 kilómetros del epicentro. "Los coches se movían muchísimo, los árboles y todo, y ya los 15-20 segundos hemos salido corriendo de la habitación", recuerdan.
Similar a lo que han vivido Vicente y Lorena, que regentan un restaurante español en Manizales. "Ves como se mueve, pero te sientes impotente. Fue muy largo, fue de dos minutos, eso fue interminable", cuentan. Todos coinciden en el caos, en la incertidumbre de las calles y los momentos posteriores.
"Mucha gente llorando, la, policía y las fuerzas militares han acordonado todo", cuentan. "Y como está tan reciente lo del lo del terremoto de Venezuela, la gente aún no ha tenido más miedo", añaden.