Francia e Italia: el gran tratado del Quirinal

  • Mario Draghi y Emmanuel Macron cierran un acuerdo que intensificará sus relaciones diplomáticas

  • Sergio Mattarella, presidente de la República italiana, lo califica de histórico

  • Sobre el papel doce medidas que pretenden relanzar el liderazgo de ambos países en la Unión Europea

Se acaba de firmar el acuerdo histórico que sienta las bases de una nueva relación entre Emmanuel Macron y Mario Draghi, entre Francia e Italia. Con Roma de fondo, con la celebración del presidente de la República, que ayer expresaba el éxito de los lazos entre ambos países, y un otoño lluvioso. El otoño de los éxitos de Draghi. El primer ministro italiano, en la rueda de prensa posterior a la firma oficial del que han llamado ‘Acuerdo del Quirinal’, ha expresado su satisfacción y lo que significa este paso político: “Desde hoy estamos aún más cerca”.

El encuentro tiene aún que ser ratificado por el Parlamento, pero con la mayoría amplia que tiene Draghi es muy difícil que no pase. Hermanos de Italia con su líder Giorgia Meloni ya han criticado el acuerdo diciendo que no se sabía nada de estas negociaciones”, explica el profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de la Sapienza de Roma y experto en geopolítica Gabriele Natalizia.

“Hace dos días no se sabía ni tan siquiera que había conversaciones en línea de un acuerdo tan ambicioso. Ahora se ha sabido que las negociaciones empezaron en el Gobierno Gentiloni del 2017. Pero desde ese año hasta el 2021 han sucedido cosas muy poco positivas entre los dos países: las divergencias sobre el problema de Libia o cuando el Ministro de Exteriores Luigi di Maio apoyó a los chalecos amarillos de las revueltas francesas, pero este tratado relanza estas relaciones”, insiste el experto.

Se ha firmado en la mañana del viernes el acuerdo compuesto por 12 medidas, que están centradas en varios puntos que buscan reforzar el diálogo y la cooperación y estimular las iniciativas comunes. Sergio Mattarella, presidente de la República, lo definía como una “inversión el futuro común entre Italia y Francia”. Algunos de los aspectos más destacados son: la creación de una unidad operativa Italo-francesa que funcione en la gestión de grandes eventos y en las misiones de la policía internacional; encuentros bianuales sobre investigación e innovación; un servicio civil conjunto; consultas para establecer posiciones comunes y representarse en los foros internacionales donde el otro país no esta presente y también una política migratoria y de asilo político conjunta. Muy sonada la medida, anunciada este viernes por el propio Draghi tras la firma, de la participación, cada tres meses, de un ministro del otro país en un consejo de ministros y viceversa.

Este es un capítulo interesante de la política internacional, un paso más para Mario Draghi, que se añade a su aplaudida gestión económica y a su, cada vez mayor, rol internacional. Se renueva la amistad y se establece mayor cooperación entre el Palacio Chigi y el Eliseo francés. Es un acuerdo que se fragua desde hace años, con especial intensidad cuando Draghi asumió la presidencia técnica este mes de febrero de 2021, aunque no se quería llamar mucho la atención.

El propio devenir político en la Unión Europea vio despedirse a Merkel y ahí se fraguó el escenario perfecto. “Este es un año muy particular, Alemania en su situación de transición no está en condiciones de garantizar la estabilidad que garantizaba Merkel. A Francia, entonces, le hace falta un colaborador tan fuerte como es ahora Italia. Draghi es el dirigente mejor considerado de la Unión Europea y uno de los mejores del mundo”, explica Natalizia.

“Se considera un equivalente del Tratado de Aquisgrán en el que Alemania establecía relaciones diplomáticas con Francia en 2019, pero no es sustituto”, añade Natalizia para NIUS. Draghi sentó ya las bases para su figura internacional en los últimos meses: fue el anfitrión del G20, recibió a los mayores dirigentes internacionales en Roma, consiguió un humilde resultado positivo y se reafirmó como el nuevo líder. Esta es la nueva puerta abierta y sale adelante el objetivo inicial que era establecer un compromiso de cara al 2022.

Se cierra la jornada con una audiencia privada del papa Francisco en el Vaticano con Emmanuel Macron. Roma ya viste los adornos de Navidad. “Lo ocurrido estos días intenta cerrar unos años muy bajos de las relaciones entre ambos países. Empieza una nueva era”, explica el experto.