Rusia continúa negando el ataque con misiles en la estación de Kramatorsk y reorganiza su cúpula en Ucrania

El Ministerio de Defensa ruso ha acusado a Ucrania de que está preparando una nueva "provocación" con el anuncio en las próximas horas de una nueva masacre cometida por el Ejército ruso en la ciudad de Irpin, región de Kiev, recientemente recuperada por las fuerzas ucranianas.

Con esta declaración, el Kremlin intenta anticiparse al relato de atrocidades cometidas por el Ejército ruso que ha denunciado Ucrania en ciudades liberadas como Bucha. Rusia ha negado estas acusaciones y asegurado que las imágenes de civiles ejecutados en estas localidades han sido fabricadas por las fuerzas ucranianas.

Así, el Ministerio de Defensa ha asegurado que Ucrania se está preparando para acusar una vez más de "supuestas masacres de civiles", esta vez en Irpin cuyo alcalde, Oleksander Markushin, estimaba este miércoles que entre 200 y 300 personas han muerto en la ciudad a causa de la invasión rusa.

El portavoz militar del Kremlin, general Igor Konashenkov, ha denunciado que, aunque las tropas rusas abandonaron la ciudad "hace más de una semana", los servicios de seguridad de Ucrania están listos para sacar desde la morgue algunos cadáveres de "residentes locales muertos en los bombardeos de artillería ucranianos" y presentarlos como asesinados por los rusos en plena calle, según declaraciones recogidas por TASS.

Mientras tanto, la autoridad de la autoproclamada República Popular de Donetsk (RPD), Denis Pushilin, afín a Rusia, ha denunciado igualmente que el Ejército ucraniano tiene la intención de infligir ataques "masivos" en varias ciudades del este del país bajo control separatista y de ello culpar a Rusia.

Pushilin ha precisado que el Ejército ucraniano se prepara "realizar ataques masivos con cohetes y otras armas pesadas" en áreas residenciales de Kramatorsk, Slaviansk, Artemivsk y, posiblemente, Mariúpol. Hay que recordar que Kramatorsk fue el viernes el escenario de una masacre de civiles por el impacto de un misil en una estación de tren que se saldó con más de medio centenar de muertos.

Ucrania ha acusado a Rusia de la matanza mientras que el Ejército ruso atribuyó la explosión a un proyectil ucraniano.