Agresión sexual

Condenado a 50 años de cárcel por violar e intentar matar a su novia menor encerrada 35 días en Fuenlabrada, Madrid

El Tribunal Supremo ha confirmado la pena impuesta por hasta siete delitos - Archivo. Europa Press
  • La víctima, de 16 años, sufrió constantes agresiones físicas y sexuales: la encontraron "desnuda y bañada en sangre"

  • El agresor usó incluso objetos para causar mayor dolor a la chica, "con tal virulencia, vileza y crueldad que le generaron terror"

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MadridEl Tribunal Supremo ha confirmado la condena a casi 50 años de cárcel a un joven que violó repetidamente e intentó matar a su novia menor de edad, a la que mantuvo encerrada 35 días durante los que le pegó palizas en Fuenlabrada (Madrid).

La sentencia, a la que ha tenido acceso EFE, declaró probado que en octubre de 2021 E.H., que tenía 19 años, propuso a su pareja convivir unos días en la residencia de su padre, "bajo la promesa de que iba a vivir un cuento de hadas, y le trataría como a una reina".

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En el momento de los hechos, la chica de 16 años aceptó sin comunicárselo a sus progenitores, "convencida de que dicha estancia duraría poco". Fue entonces cuando el condenado, "aprovechándose" de la edad de su pareja y de su relación sentimental, "desplegó una situación de dominio y de poder" sobre ella.

Estuvo agrediéndola sexual y físicamente, sometiéndola a continuos controles para aislarla e impedir que saliera de las habitaciones donde se hospedaba, "con el único propósito de anular su libertad".

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Los malos tratos comenzaron cuando el joven la registró el teléfono móvil, en el que descubrió una conversación que le llevó a pensar que ella había mantenido relaciones sexuales con otro hombre y le pegó por primera vez entre insultos. Ahí "comenzó un verdadero tormento" para ella.

Uso de objetos para agredirla "en ambiente de absoluto terror"

Las agresiones aumentaron progresivamente, ya que el agresor empezó a utilizar objetos para causarle mayor dolor, "todo ello con tal virulencia, vileza y crueldad, que le generaron un ambiente de absoluto terror, hasta el punto de haber podido perder la vida por las brutales palizas".

Casi dos semanas después, el joven llevó a la víctima a otra casa de Fuenlabrada, en la que alquiló una habitación, donde a partir del segundo día la retuvo para que no se comunicara con los otros ocupantes del piso (dos hermanos y la pareja de uno de ellos).

Allí permanecieron hasta el 23 de noviembre. Ese día "tenía tan amoratado, hinchado y ensangrentado todo su cuerpo que se hallaba al límite de perder su vida debido a su deterioro físico y anímico".

Hallada "desnuda y bañada en sangre, totalmente amoratada"

Pero la víctima consiguió zafarse de su agresor cuando estaba en la habitación y alertar a sus compañeros de piso, que actuaron ante la situación. Se la encontraron "en el suelo desnuda y bañada en sangre, totalmente amoratada de pies a cabeza".

La Audiencia Provincial de Madrid le condenó a 49 años y 11 meses de prisión por intento de asesinato con la agravante de parentesco y de género, agresión sexual, malos tratos físicos y psíquicos habituales, trato degradante, lesiones, amenazas y detención ilegal.

Impuso al implicado una indemnización de 202.342 euros a la víctima, un fallo que confirmó el Tribunal Superior de Justicia de Madrid. Aunque el condenado recurrió al Supremo tratando de restar credibilidad al relato de la víctima y negando los hechos con la excepción de las lesiones.

Esas sí que las admitió, pero precisando que únicamente ocurrieron la noche de su detención y que recordaba "vagamente" los hechos ya que había consumido alcohol y cocaína.

El Tribunal Supremo da "plena fiabilidad" a la víctima

Pero el alto tribunal rechaza sus alegaciones y ratifica la sentencia al dejar claro que "la declaración de la víctima no fue contradicha por testifical ni elemento de prueba alguno".

"La naturaleza, extensión y gravedad de las lesiones que presentaba, no solo recientes sino de distintos estadios evolutivos, bastan sobradamente para otorgar plena fiabilidad a sus manifestaciones", añade a lo anterior.

"Además, cada uno de los vestigios encontrados en la habitación, donde estaba agonizando la víctima, corroboran su testimonio", apunta. Sobre la toxicomanía y embriaguez, la Sala destaca que la documentación es siempre posterior a los hechos.

Por tanto, "no resulta autoacreditativa de la situación del recurrente anterior y en el momento del hecho". Aparte, es "insuficiente" para explicar cualquier afectación "en una conducta continuada y tan grave".