La magia del cine analógico revive en Madrid con Kill Bill en 70 mm y en su versión íntegra de más de cuatro horas
Kill Bill regresa a los cines sin cortes y en 70 milímetros, recuperando la experiencia original
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La película Kill Bill regresa a los cines en una versión muy especial: sin cortes, sin cesuras y en el formato en el que fue concebida por Quentin Tarantino. Se trata de una oportunidad única para redescubrir una de las obras más icónicas del director en su forma más pura, con una duración que supera las cuatro horas y media.
Esta reedición apuesta además por el formato clásico de 70 milímetros, una técnica que permite una calidad de imagen superior y una experiencia visual mucho más inmersiva. En un momento dominado por lo digital, esta propuesta supone un regreso al cine analógico, a lo tangible, a la maquinaria que hace posible la magia de la proyección tradicional.
La experiencia del cine en 70 milímetros
En un cine del centro de Madrid, la proyección de Kill Bill ha requerido un importante trabajo técnico. Recuperar este formato implica volver a utilizar proyectores mecánicos, rodillos y bobinas de película, en un proceso casi artesanal que dista mucho de los sistemas actuales.
Detrás de este esfuerzo se encuentra una familia dedicada al mundo del cine desde hace décadas. Padre, hijo y abuelo han trabajado juntos para poner a punto el proyector y hacer posible esta proyección. “Volver al analógico, volver a los hierros, volver a lo que se toca… es como viajar al pasado”, explican, destacando la emoción de recuperar una forma de exhibición que marcó toda una época.
Un reto técnico y una experiencia única
La proyección no está exenta de complejidad. La película llega dividida en dos volúmenes y distribuida en un total de nueve bobinas, que deben ser ensambladas cuidadosamente para garantizar una reproducción continua. Cada tramo de película pasa por un sistema de rodillos que guía el celuloide desde la unidad central hasta la pantalla.