Un seguro veterinario y uno de responsabilidad civil no son lo mismo: confundirlos puede dejar fuera gastos de cientos o miles de euros
Ley de Propiedad Horizontal vs Ley de Bienestar Animal: cuál tiene prioridad
En millones de hogares, las mascotas ocupan un lugar especial. Y, claro está, esto tiene un efecto directo sobre el gasto destinado a su bienestar. Revisiones, vacunas, tratamientos, cirugías y seguros forman ya parte del presupuesto habitual de muchas familias.
El crecimiento del sector asegurador para animales ha sido especialmente intenso durante los últimos años, en parte, por el impacto de la Ley de Bienestar Animal, que ha aumentado el interés por determinadas coberturas.
Pero ojo, porque cada vez más personas contratan seguros y no siempre tienen claro qué están firmando. "El principal error es contratar la póliza y no leer sus cláusulas y condiciones", advierte Javier Morales Elbaz, director de la red de clínicas de Mascota y Salud.
¿Por qué muchas personas creen que un seguro veterinario y uno de responsabilidad civil son lo mismo?
Ambos productos se comercializan alrededor del mismo protagonista: la mascota. Además, muchas veces se ofrecen de manera conjunta o aparecen dentro de comparadores similares. "Son dos productos radicalmente diferentes, aunque absolutamente complementarios", explica Jesús López Hidalgo, director general de Terránea Seguros.
El crecimiento del mercado también ha multiplicado las modalidades disponibles. Actualmente pueden encontrarse seguros básicos, sistemas con reembolso, pólizas combinadas o servicios apoyados en redes veterinarias concertadas.
"Quizá el más sencillo de entender es el seguro veterinario. Aquí tenemos un referente fácil, que son los seguros de salud privados o los seguros dentales. Se trata de lo mismo, pero para mascotas", explica Hidalgo.
Esa comparación ayuda a comprender una diferencia esencial: una póliza se activa cuando nuestra mascota necesita asistencia y otra cuando los daños afectan a otras personas. "El seguro de responsabilidad civil protege a terceros", explica Javier Morales Elbaz añade, “el seguro veterinario (o de asistencia sanitaria) protege a tu mascota: cubre los gastos médicos, cirugías, pruebas diagnósticas, hospitalizaciones y medicamentos que tu propio animal necesite debido a una enfermedad o un accidente".
Entonces, ¿qué situaciones cubre realmente un seguro de responsabilidad civil?
Los incidentes vinculados a mascotas no son tan excepcionales como puede parecer. Una caída durante un paseo, daños materiales, lesiones a otro animal o accidentes en espacios públicos pueden acabar derivando en reclamaciones importantes. "Cualquier daño que el animal cause a un tercero, ya sea un daño personal o material estará cubierto", explica López Hidalgo.
El matiz importante aparece precisamente en la palabra tercero. Ahí es donde comienzan muchas de las sorpresas que encuentran los propietarios cuando revisan una póliza por primera vez.
"No se considera tercero a los familiares del tomador y el asegurado, a las personas que convivan con ellos, ni a las personas a las que se haya cedido la custodia de la mascota", explica Morales. Ese detalle modifica completamente muchas situaciones cotidianas. Una mascota puede provocar exactamente el mismo daño, pero la cobertura cambiar dependiendo de quién sea el afectado.
Jesús López Hidalgo utiliza un ejemplo muy visual: "Si tu perro le rompe el móvil a un vecino de tu barrio mientras lo paseas porque le ha saltado encima, el seguro cubrirá ese importe. Pero si estás jugando con tu perro y te rompe tu móvil, o el de tu cónyuge, tus familiares o convivientes de tu hogar, no estará cubierto".
A ello se suma otro factor importante: el cumplimiento de las normas de seguridad. "Es preciso que en el momento del siniestro se cumplan las medidas de seguridad que establecen las diferentes normativas", añade Morales.
Correas, bozales o determinadas condiciones de custodia pueden resultar decisivas cuando llega el momento de reclamar.
¿Qué gastos nunca pagará un seguro de responsabilidad civil de mascotas?
Uno de los errores más habituales aparece cuando una mascota enferma y el propietario descubre que ambas pólizas funcionan por caminos completamente distintos. "Un gasto veterinario nunca será cubierto por el seguro de responsabilidad civil", señala Jesús López Hidalgo.
La diferencia es importante porque determinados tratamientos pueden alcanzar importes elevados. Hospitalizaciones, pruebas diagnósticas o intervenciones quirúrgicas pueden superar fácilmente varios cientos de euros. "Eso nunca lo va a cubrir un seguro de responsabilidad civil", afirma también Javier Morales.
Existen excepciones muy concretas relacionadas con accidentes específicos, pero la regla general mantiene una separación clara entre ambas coberturas.
Así funcionan los seguros veterinarios cuando hay enfermedades o cirugías
Aquí aparecen diferencias importantes según la modalidad contratada. Algunos seguros funcionan mediante reembolso. El propietario paga inicialmente la factura y posteriormente solicita la devolución a la compañía. "Hay opciones con reembolso (tú pagas y luego el seguro te devuelve entre el 80% y el 100% de esos gastos)", explica Hidalgo.
Otros productos trabajan mediante centros concertados o descuentos previamente pactados. Y añade, “hay opciones en las que obtienes directamente consultas gratuitas y descuentos en tratamientos, pruebas o intervenciones".
Javier Morales aporta un caso práctico: "En una intervención quirúrgica de la mascota asegurada cuyo importe es un total de 720 euros y tenemos un porcentaje de reembolso del 70%, el cliente recibiría un reembolso del seguro de 504 euros".
También existen modelos basados en tarifas reducidas. En un seguro de precios baremados en centros concertados, el cliente acudirá a un centro concertado donde le aplicarán unas tarifas con descuento de hasta el 40%.
Las diferencias económicas entre un producto y otro pueden ser considerables dependiendo de la edad, raza y necesidades médicas del animal.
¿Es recomendable contratar ambos seguros al mismo tiempo?
Los dos expertos consultados coinciden. "Claro, son seguros diferentes que, como hemos visto, proporcionan cobertura a riesgos diferentes", explica Javier Morales.
El objetivo cambia según la situación: uno protege frente a reclamaciones y otro frente a gastos sanitarios. "Siempre recomendamos a nuestros clientes. Contratar un producto que combine R.C. y asistencia veterinaria es la clave", afirma Jesús López Hidalgo.
La recomendación cobra todavía más sentido durante los primeros meses. Los animales recién adoptados, ya sean cachorros o adultos, suelen requerir una evaluación exhaustiva, pautas de vacunación de recuerdo, desparasitación completa y, a menudo, tratamiento para patologías leves derivadas de su estancia en refugios.
¿Qué errores siguen cometiendo muchos propietarios?
Las equivocaciones suelen repetirse. Confundir el seguro de responsabilidad civil con el seguro veterinario es habitual, pero no lo único. "No elegir un límite máximo anual o un porcentaje de reembolso suficiente", explica Jesús López Hidalgo y añade, "el fallo más común, y el que más frustraciones genera, es contratar la póliza de responsabilidad civil más básica simplemente para evitar sanciones legales y creer erróneamente que, al tener un 'seguro', la compañía pagará las facturas si el perro enferma".
Al final, muchas veces el problema no aparece cuando se firma la póliza. Aparece cuando toca utilizarla.

