Viajes

El pueblo que enamoró a Almodóvar y que es perfecto para una escapada de fin de semana

Una imagen de Redes. Telecinco.es
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Cuando Pedro Almodóvar buscó el escenario en el que ambientar las escenas de Julieta, la película de 2016 con Adriana Ugarte y Emma Suárez, eligió un pueblo de poco más de 200 habitantes en el norte de la ría de Betanzos, Redes. Algo tiene este emplazamiento, que las cámaras del cineasta más internacional del país no han podido resistirse a su encanto. Un embrujo que ni quien va en persona suele resistir.

Redes pertenece al municipio de Ares, en la provincia de A Coruña, y se asienta en la parroquia de Camouco. No es un pueblo que se imponga desde lejos ni que anuncie su belleza con monumentos visibles desde la carretera. Es de los que hay que entrar a pie para entender por qué las guías de viaje llevan años escribiendo sobre él, por qué la televisión gallega lo ha usado como plató recurrente y por qué un director manchego, criado entre La Mancha y Madrid, decidió que sus callejuelas eran exactamente lo que necesitaba para contar una de sus historias.

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La ciudad que se fue a América y volvió con dinero

Lo que hace arquitectónicamente singular a Redes tiene un nombre: los indianos. A principios del siglo XX, los emigrantes que habían cruzado el Atlántico hacia América regresaron a esta tierra y construyeron el pueblo. Sus huellas están por todas partes, pero hay dos edificios que las sintetizan con especial elegancia.

El primero, en las afueras del núcleo urbano, es Santa Amalia, conocida también como Casa da Cubana. Una de las mejores muestras de arquitectura indiana de toda la zona. Es colorida, evocadora y capaz por sí sola de hacer que el visitante entienda de dónde viene el alma visual de Redes. 

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El segundo está ya en el corazón del pueblo, en la Plaza do Pedregal, la Casa Concha Amado, con su fachada azul, sus balcones con motivos en blanco y su ventanal, construida por otra retornada de Cuba que dejó en el pueblo uno de sus mejores regalos. Y junto a estos dos, en la Rúa Nova, la Casa Paco Bello completa el trío de joyas indianas que explican la escenografía colonial tan característica del lugar.

Una plaza mayor que es un puerto

El Puerto de Redes funciona, en la práctica, como la plaza mayor del pueblo. La Plaza do Pedregal es el círculo peatonal que rodea la dársena, y es el lugar donde confluye todo lo que Redes tiene para ofrecer: las casitas de colores, los restaurantes con olor a marisco, el agua al fondo, las callecitas que se adentran en el casco urbano. Cada vez que se habla de Redes en una guía, aparecen de forma invariable varias fotografías de este rincón. Sin lugar a dudas, uno de los espacios con más encanto de toda la provincia de A Coruña.

Desde la plaza salen dos calles que estructuran el recorrido del pueblo. La Rúa Nova sube hacia la antigua batería militar y el club marítimo, dejando a su paso pequeñas callejuelas laterales que asoman al mar con estampas de postal. La Rúa da Ribeira va en dirección opuesta y conduce hasta la playa que da nombre al pueblo.

Las playas que dan nombre al pueblo

La Playa de Redes no es solo una zona de baño, sino la razón del topónimo. Los palos de madera que se ven en distintas posiciones sobre la arena son estructuras para extender las redes de los pescadores, tanto para su secado como para su mantenimiento. Desde esta playa se contempla una vista panorámica de Redes que vale el viaje por sí sola. 

Para quien quiera algo más apartado, estaría la Praia de Sabadelle, a pocos minutos a pie desde el cruce al final de la Rúa Nova, que es una alternativa más tranquila, descrita por quienes la conocen como paradisíaca.

Cuándo ir y cómo llegar

Redes está a unos 45 kilómetros de A Coruña por la autopista AP-9. El trayecto en coche no llega a la hora. Es, por tanto, una escapada perfectamente factible desde la propia A Coruña o incluso desde Ferrol, a menor distancia todavía.

El principal problema práctico del pueblo es el aparcamiento, que resulta escaso, mal señalizado y con riesgo real de multa si se entra en la calle equivocada. Conviene llegar temprano o informarse antes de dónde está habilitada la zona de aparcamiento.

En cuanto al momento del año para visitarlo, es importante saber que en verano, en Semana Santa o en cada fin de semana de buen tiempo, Redes recibe una avalancha de turistas que ocupa por completo sus callejuelas. El pueblo lo gestiona como puede, con rutas temáticas y paneles informativos. 

Quienes prefieran encontrarlo en calma, con sus 200 habitantes y sin competir por la foto, solo queda acudir en invierno, y entre semana. Esa versión de Redes, la más tranquila y la más auténtica, es la que vio Almodóvar cuando decidió que este rincón de A Coruña era exactamente el lugar que estaba buscando.