No todos los seguros de viaje ofrecen lo mismo: el que mejor encaja según cada escapada
Antes de elegir precio, hay que fijarse en el producto y para ello debemos ser conscientes del tipo de viaje que haremos
El documento que conviene revisar antes de viajar por Europa y que muchos pasan por alto
La conversación sobre seguros de viaje suele empezar y terminar con la pregunta de “¿cuál es el más barato?”, y ese es probablemente el peor punto de partida. La póliza correcta no es la de menor precio ni la de mayor capital, sino la que encaja con el tipo específico de escapada que se está planificando. Un fin de semana en Roma no requiere la misma cobertura que un mes en Tailandia. Un crucero mediterráneo no plantea las mismas contingencias que una ruta a Alaska. Una escapada rural con caminatas por los Picos de Europa no necesita las mismas cláusulas que una travesía por el sudeste asiático con posible incursión al campo base del Everest.
Los datos que las principales aseguradoras españolas y la OCU manejan sobre siniestros en viaje confirman que el error más frecuente del viajero español no es contratar mal la póliza, sino contratar la póliza equivocada para el viaje que va a hacer.
Para una escapada europea corta
Para viajes de fin de semana o, incluso, de una semana por países de la Unión Europea, Islandia, Liechtenstein, Noruega o Suiza, el punto de partida es gratuito y con frecuencia infrautilizado: la Tarjeta Sanitaria Europea, emitida por la Seguridad Social española. La TSE garantiza el acceso a la sanidad pública del país visitado en las mismas condiciones que sus residentes, cubre la atención médica considerada necesaria durante la estancia, y evita el desembolso íntegro de urgencias, consultas y hospitalizaciones en centros públicos del Espacio Económico Europeo.
Su límite es claro: no cubre repatriación, no atiende en clínicas privadas, no responde por urgencias dentales, no cubre rescate en montaña y, en aquellos países donde existen copagos para los propios residentes, el viajero español los asume igualmente.
Para cubrir esos huecos, la solución razonable es un seguro complementario de asistencia en viaje básico, con capitales médicos moderados, repatriación garantizada, cobertura de equipaje y responsabilidad civil. Hay alternativas económicas, como las que ofrecen IATI Escapadas, que ronda los 22 euros para siete días, Fit2Trip los 24 con cancelación incluida, e Intermundial ofrece Totaltravel Mini desde 17,58 euros. Cualquiera de estas opciones cubre con solvencia una escapada europea sin exigir el desembolso propio de un seguro pensado para destinos exóticos.
Para un viaje intercontinental
Cuando el destino va más allá del Espacio Económico Europeo, la Tarjeta Sanitaria Europea pierde toda su validez y el juego cambia por completo. Estados Unidos es el caso más claro. El coste medio de una hospitalización supera los 10.000 dólares diarios, una visita a urgencias puede rebasar los 3.000, y la asistencia por una rotura de pierna alcanza con facilidad los 80.000 euros.
Por eso la OCU recomienda no bajar del millón de euros de capital médico para cualquier viaje fuera del ámbito de la TSE, con especial insistencia en Estados Unidos, Canadá y Japón, donde los costes sanitarios pueden llegar a alcanzar cifras que parecerían exageradas en cualquier contexto europeo. Los precios para un viaje de una semana a Estados Unidos rondan los 40 a 70 euros por persona, un desembolso modesto en comparación con el riesgo financiero que evita.
Para Asia, América Latina o África, los costes sanitarios varían considerablemente por país, pero en todos los casos puntos comunes: el riesgo de accidentes, la posible necesidad de traslados aéreos sanitarios desde zonas remotas y la calidad desigual de los centros médicos locales exigen capitales de al menos 500.000 euros, con seguros que garanticen la evacuación a un centro internacional de referencia.
5 casos en los que se necesitan cláusulas específicas
Junto a la distinción por destino, hay cinco perfiles de escapada que necesitan de coberturas específicas que las pólizas estándar no incluyen por defecto.
- Deportes de aventura, como pueden ser senderismo por encima de los 3.000 metros, buceo con botella, esquí fuera de pista, escalada, parapente, mountain bike, exigen una cláusula de deportes de riesgo que muchas aseguradoras venden como suplemento.
- Cruceros necesitan una póliza que garantice la repatriación desde el propio barco y la evacuación médica en alta mar, cobertura que IATI Estrella y Estándar integran de serie.
- Viajes con adultos mayores: Aquí casi siempre existen problemas con las limitaciones de edad de las aseguradoras, ya que 79 años es el tope más habitual, y las enfermedades preexistentes suelen quedar expresamente excluidas salvo en productos, específicamente diseñados para viajeros con patologías crónicas declaradas. El gesto al hacer el check-in que puede mejorar el asiento sin pagar más: pocos lo conocen
- Viajes con antelación superior a treinta días compensan la contratación de un seguro con cancelación amplia, que cubre entre el 60% y el 100% de los gastos no reembolsables en caso de enfermedad grave del viajero o de un familiar directo, fallecimiento, despido laboral o catástrofe en destino.
- Viajeros que hacen más de tres o cuatro viajes internacionales al año amortizan sin esfuerzo la contratación de una póliza anual multiviaje.
Por todo esto, antes de elegir precio, hay que fijarse en el producto y para ello debemos ser conscientes del tipo de viaje que haremos. El resto son detalles que un buen comparador resuelve en diez minutos.