Las razones por las que los padres de Oviedo encerraron a sus hijos cuatro años: el covid persistente de la madre y no estar regularizados

Arranca el juicio contra los padres de la ‘casa de los horrores’ de Oviedo: mantuvieron a sus tres hijos encerrados durante cuatro años
El forense considera que ni los niños han sido maltratados ni los padres tiene perfil de maltratadores. EFE
Compartir

Es un caso que ha conmocionado a la opinión pública al igual que en Italia el caso de los padres que vivían en un bosque con sus pequeños sin contacto con la realidad y a los que se les retiró la patria potestad para proteger a los menores.

Se pone encima de la mesa una cuestión: ¿pueden educar los padres como deseen a sus hijos aunque eso suponga aislarlos del exterior? ¿Es factible dejarlos, como en este caso de Oviedo, en manos de unos padres que tienen un temor enfermizo a contagios?

PUEDE INTERESARTE

Los padres se enfrentan a 25 años y cuatro meses de cárcel

Se ha hablado, en el caso español, de una casa de los horrores -término que los padres rechazan- y hay datos que no distan mucho de ello. Unas condiciones insalubres y comportamientos antisociales, a los que hay que añadir el hecho de mantener a unos hijos sin contacto exterior durante cuatro años durmiendo en cunas de bebé rodeados de excrementos, y entre todo un alijo de medicamentos teniendo ocho años, los mellizos y 10 su hermano mayor.

Niños sin escolarizar ni seguimiento sanitario

Los niños, de hecho, nunca fueron escolarizados en España, por lo que los gemelos no sabían leer ni escribir, y no tuvieron un seguimiento sanitario de su salud. Fue gracias a una vecina como se destapó el caso y, gracias a ese aviso, la policía pudo iniciar una vigilancia durante 15 días sobre la llamada ‘casa de los horrores’ para comprobar la situación. Los menores no salían a la calle jamás, ni siquiera al patio de la casa. De hecho, tras ser liberados se mostraban sorprendidos al tener contacto, por fin, con el exterior.

PUEDE INTERESARTE

El matrimonio, un alemán de 53 años y una mujer de 48 con doble nacionalidad, alemana y estadounidense se enfrentan a penas de 25 años y cuatro meses de cárcel por violencia psíquica habitual en el ámbito familiar y la retirada de la patria potestad y la suspensión de cualquier régimen de visitas durante ocho años por delitos de violencia psíquica habitual en el ámbito familiar, detención ilegal y abandono de familia. Esta es la realidad que se deberá dirimir en el juicio.

Los niños de la ‘casa de los horrores de Oviedo’ "echan de menos" a sus padres y "no tienen ningún temor" o "aversión" hacia ellos, según la defensa
Los niños de la ‘casa de los horrores de Oviedo’ "echan de menos" a sus padres y "no tienen ningún temor" o "aversión" hacia ellos, según la defensa

Ni los niños han sido maltratados ni los padres tienen perfil de maltratadores, según el forense

Los tres niños que permanecieron cuatro años encerrados en una casa a las afueras de Oviedo no responden a un perfil de maltratados, echan de menos a sus padres, han mejorado mucho, juegan y se comportan como otros chicos de su edad y, aunque aún presentan déficits educativos, están "en camino de recuperación social y personal". Según los letrados de la defensa, así lo ha asegurado el médico forense designado por el juzgado ante el tribunal.

"El médico forense ha dicho literalmente que los acusados no tienen perfil maltratador y que los niños no tienen un perfil de maltratados", y se ha mostrado partidario de una conciliación familiar progresiva, ha señalado el abogado de la madre, Javier Muñoz Pereira, al término de la segunda sesión del juicio.

“Aquí lo que habido es una familia con comportamiento disfuncional, con un comportamiento anómalo, pero, desde luego, no criminal”, ha apuntado el abogado tras señalar que se trata de una familia extranjera que “no conoce el idioma y que decide autoconfinarse y educar a sus hijos en casa”.

Según el abogado de la madre, los padres crearon una “célula en la que vivieron aislados, si bien no ha habido ningún tipo de detención ilegal de los menores, dado que estos tenían la libertad de deambular por el hogar”. Todo ello provocado por un “miedo insuperable e irracional tras haber estado enfermos durante bastante tiempo, por lo que no pudieron regularizar su situación en España”.

La defensa añade que los tres niños estaba aseados y no presentaban malformaciones. “Es una situación extraordinaria, anómala, extraña, pero no constitutiva de delito. Tener la casa desordenada no es un delito y no escolarizar a los hijos en un centro oficial no es un delito, puede ser una infracción administrativa y puede ser reprochable desde el punto de vista personal o social, pero no jurídico”, ha apuntado el letrado.

"No existe una casa de los horrores"

La letrada del padre, Elena González, ha subrayado que están "muy contentos" con la prueba pericial practicada y las manifestaciones del médico forense porque vienen a ratificar que sí hay un problema asistencial, pero "que no existe una casa de los horrores", como fue bautizado este caso por los medios de comunicación.

Tanto el médico-forense que examinó a los padres y los niños como el presentado por la defensa han coincidido en que "no hay ningún maltrato psíquico", aunque sí "cierta afectación de la capacidad volitiva" de los padres, y en que los niños les echan de menos, han subrayado los letrados.

La defensa del matrimonio que encerró a sus hijos durante años en Oviedo asegura que "no hay casa de los horrores": "Es un aislamiento voluntario"
La defensa del matrimonio que encerró a sus hijos durante años en Oviedo asegura que "no hay casa de los horrores": "Es un aislamiento voluntario"

La madre tiene covid persistente y no han podido regularizarse

Los niños, que actualmente se encuentran bajo la tutela de los servicios sociales del Principado, "merecen reintegrarse a una vida normal" y recuperar la relación paterno-filial, cuestión en la que han coincidido los peritos, ha afirmado González.

"Es importante recuperar esa relación paterno-filial que se ha roto de manera radical con la detención y el encarcelamiento de nuestros defendidos", ha añadido tras reconocer que, aunque los padres no tienen problemas psiquátricos, como tal, sí que presentan "trastornos de conducta por un miedo insuperable a volver a coger el covid" y por no tener regularizada su situación en España, según los letrados.

Dado que son "muy rigoristas", para ellos era importantísimo el no haberse podido regularizar a tiempo porque la madre tenía covid persistente y no podía acudir a empadronarse junto con los niños, como es obligatorio, "y eso fue el desencadenante de toda la situación, una situación de autoconfinamiento, no de una casa de los horrores", ha afirmado la abogada.

Los abuelos maternos están dispuestos a ayudar

Los abuelos maternos, que han declarado por videoconferencia desde Alemania, han señalado que "se quieren volcar con sus nietos y que están dispuestos a ayudar", ha señalado Muñoz Pereira antes de subrayar que la defensa cree tener el respaldo de los peritos en cuanto el camino para la recuperación de los niños, que es lo que interesa, "pasa por reintegrar esta familia".

La situación de los niños de la 'casa de los horrores' de Oviedo: "siguen con tratamiento psicológico y "no serán adoptados en un futuro cercano"
La situación de los niños de la 'casa de los horrores' de Oviedo: "siguen con tratamiento psicológico y "no serán adoptados en un futuro cercano"

Educadores de los centros en los que se encuentran ingresados los niños también han prestado hoy declaración en un juicio que estaba previsto que acabara este miércoles, pero que concluirá este jueves con los testimonios de la psicóloga que exploró a los niños inicialmente y de los progenitores, que lo harán antes de los alegatos finales de defensa y acusación.

Según el relato del ministerio público, fue el "miedo infundado" de los padres a un hipotético contagio lo que les llevó a encerrar a sus hijos en el interior de la casa, a privarles de sus necesidades educativas, sanitarias, emocionales y sociales y a cortarles cualquier comunicación con el mundo exterior, por lo que ni siquiera salían al jardín ni conocían a otras personas.

Los niños presentaban igualmente problemas de control de esfínter, por la utilización indebida y prolongada de pañales, caminaban encorvados con las piernas arqueadas, presentaban dificultades para subir y bajar escaleras, tenían la piel irritada y convivían entre "cantidades ingentes de basura y suciedad".