Crean unas lentillas que estimulan el cerebro para tratar la depresión: tienen la misma eficacia que uno de los medicamentos más utilizados
El estudio, probado en ratones, abre una nueva vía para estimular regiones asociadas a la depresión en el cerebro a través de la retina
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El consumo de ansiolíticos y antidepresivos ha aumentado en los últimos años en España, convirtiéndolo en el primer país del mundo en consumo de benzodiacepinas.
El 23% de la población de nuestro país reconoce tener ansiedad, un 48% depresión, y un 59% estrés, según un estudio internacional publicado por la Fundación Axa en 2025. De total de los encuestados (17.000 personas de 16 países) el 41% de las personas entrevistadas en España dijo tener que haber recurrido la medicación.
Prevenir la depresión y tratarla de una manera menos invasiva es uno de los objetivos de los científicos. Actualmente las herramientas disponibles son los tratamientos antidepresivos, psicoterapéuticos y físicos, entre los que destacan la terapia electroconvulsiva, la estimulación magnética transcraneal (EMT) y la estimulación cerebral profunda.
La retina, una posible vía de entrada al cerebro
Ahora, la retina podría ser una nueva vía para llegar a partes del cerebro asociadas a la depresión. Científicos de la Universidad de Yonsei (Corea del Sur) han creado unas lentillas que estimulan el cerebro y son tan eficaces como el antidepresivo Prozac (cuyo principio activo es la fluoxetina) para tratar la depresión en ratones.
Son lentes suaves y transparentes (de óxido de galio y platino) que a través de unos electrodos incorporados envían desde la retina al cerebro señales eléctricas leves.
El estudio publicado en la revista 'Cell Reports Physical Science' muestra que los ratones deprimidos tras tres semanas de tratamiento con las lentes de contacto presentaron una reducción de los síntomas —conductuales, neuronales y fisiológicos— de la depresión.
"Dado que el ojo es anatómicamente parte del cerebro, nos preguntamos si una simple lente de contacto podría servir como una puerta de entrada suave y no invasiva a los circuitos cerebrales que controlan el estado de ánimo", dice el autor principal y científico de materiales Jang-Ung Park, de la Universidad de Yonsei.
Si bien ya se han utilizado lentes de contacto inteligentes para monitorizar trastornos oculares y metabólicos, por ejemplo, midiendo la presión intraocular o los niveles de glucosa, esta es la primera vez que se emplean lentes de contacto para tratar un trastorno cerebral.
"Nuestro trabajo abre una frontera completamente nueva en el tratamiento de trastornos cerebrales a través del ojo", destaca Park.
Los investigadores creen que este enfoque portátil y sin medicamentos es sumamente prometedor para transformar la forma en que se tratan la depresión y otras afecciones cerebrales, como la ansiedad, la drogadicción y el deterioro cognitivo.
¿Cómo estimulan el cerebro?
Las lentillas creadas por los científicos coreanos para estimular el cerebro utilizan un método que envía dos señales eléctricas a la retina (llamado interferencia temporal).
"Imaginen dos linternas: cada haz de luz por sí solo es tenue, pero donde se superponen, aparece un punto brillante, y ese punto brillante puede crearse lejos de las linternas mismas. Nuestra lente de contacto hace lo mismo con dos señales eléctricas inofensivas", explica Park.
Estas señales eléctricas enviadas por los electrodos que se encuentran en la superficie del ojo solo se activan en su punto de intersección y actúan únicamente sobre regiones cerebrales específicas relacionadas con el estado de ánimo.
"Nos sorprendió que las mejoras se manifestaran simultáneamente en el comportamiento, la actividad cerebral y la biología, y que el efecto fuera comparable al de un fármaco antidepresivo de uso generalizado"
Compararon cuatro grupos de ratones: ratones de control no deprimidos, ratones deprimidos que no recibieron ningún tratamiento, ratones deprimidos que recibieron interferencia temporal y ratones deprimidos que recibieron el medicamento Prozac.
Para evaluar la depresión de los ratones antes y después del tratamiento, el equipo utilizó ensayos conductuales, registros electrofisiológicos cerebrales y midió biomarcadores sanguíneos y cerebrales asociados con la depresión.
El tratamiento con lentes de contacto redujo los signos de depresión. Los ratones que recibieron estimulación por interferencia temporal durante 30 minutos al día durante tres semanas mostraron mejoras conductuales comparables a las de los ratones que recibieron fluoxetina.
"Nos sorprendió que las mejoras se manifestaran simultáneamente en el comportamiento, la actividad cerebral y la biología, y que el efecto fuera comparable al de un fármaco antidepresivo de uso generalizado", subraya Park. Los registros de la actividad cerebral revelaron que el tratamiento restauró la conectividad entre el hipocampo y la corteza prefrontal que se había perdido debido a la depresión. El tratamiento también restauró parcialmente los niveles de biomarcadores asociados con la depresión.
"La interferencia temporal permitiría estimular estructuras cerebrales profundas sin cirugía y podría administrarse desde una lentilla, en un contexto ambulatorio y tras una intervención ocular sencilla [...]. Además, los efectos adversos parecen nulos (algo que, lógicamente, deberá confirmarse en humanos)"; apunta Gerard Anmella, psiquiatra e investigador de la Unidad de Trastornos Depresivos y Bipolares del Hospital Clínic de Barcelona en declaraciones a Science Media Centre España, quien describe el estudio como "un sistema novedoso y prometedor para el tratamiento de la depresión basado en estimulación física no invasiva administrada desde el ojo".
Siguientes pasos: animales de mayor tamaño
"Como cualquier nueva tecnología médica, nuestras lentes de contacto deberán someterse a una rigurosa evaluación clínica en pacientes antes de salir al mercado", indica Park. "A continuación, planeamos fabricar la lente de forma totalmente inalámbrica, probar su seguridad a largo plazo en animales de mayor tamaño y personalizar la estimulación para cada usuario antes de iniciar los ensayos clínicos en pacientes".
Por su parte, Anmaella insiste en que "los resultados son en ratones y la mejoría observada es parcial, no una curación. El salto al ser humano nunca es directo, y en el campo de la psiquiatría hemos visto muchas terapias prometedoras en modelos animales que no han mostrado el mismo efecto en personas".
"La principal limitación del estudio radica en la extrapolación de los resultados del modelo animal al humano, dado que no existe un equivalente biológico directo"
"Aun así, lo que abre este trabajo es una puerta difícilmente imaginable hace unos años: estimular el cerebro profundo mediante corrientes eléctricas administradas a través de unas lentillas. Y, si la tecnología se consolida, podría ser aplicable a otros trastornos y enfermedades de origen cerebral. Incluso cabría plantear su potencial como potenciador cognitivo en la sociedad en la que vivimos y hacia la que vamos —con todas las preguntas éticas que ello abriría—", dice Anmaella.
Además, en la misma línea, Elisa Martín-Arévalo, profesora del departamento de Psicología Experimental e investigadora del Centro Mente, Cerebro y Comportamiento (CIMCYC) de la Universidad de Granada, ha indicado también a Science Media Centre España que la "principal limitación del estudio radica en la extrapolación de los resultados del modelo animal al humano, dado que no existe un equivalente biológico directo y, además, se requieren ensayos clínicos que validen tanto su eficacia como su seguridad".
"Su aplicación en humanos todavía es lejana y dependerá de la superación de diversos retos, como la adaptación al contexto humano, la personalización del tratamiento, la garantía de seguridad y la replicabilidad de los resultados", destaca Martín-Arévalo