Identifican "huellas antivirales" distintas según el tipo de esclerosis múltiple, lo que apunta a "terapias dirigidas"

los investigadores analizaron la relación entre distintos perfiles de anticuerpos antivirales y las diferentes formas de esclerosis múltiple
Máscaras led para el rostro, el nuevo tratamiento viral en redes: "Tienen riesgo de radiación ultravioleta y de luz azul"
Un equipo de científicos del grupo de estudio de Factores Ambientales en Enfermedades Degenerativas del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Universitario Clínico San Carlos de Madrid (IdISSC) ha identificado "huellas antivirales" diferenciadas según el tipo de esclerosis múltiple, un hallazgo que podría abrir la puerta al desarrollo de terapias más personalizadas y dirigidas.
El estudio, publicado en la revista científica Scientific Reports y respaldado por la Red de Enfermedades Inflamatorias (REI), concluye que la forma en que el sistema inmunitario responde a determinados virus podría influir en la evolución clínica de la enfermedad.
Una respuesta inmunitaria diferente en cada tipo de esclerosis múltiple
La doctora María Inmaculada Domínguez Mozo, una de las responsables de la investigación junto a los doctores Roberto Álvarez Lafuente y Stefano Ruberto, ha destacado que los resultados muestran que cada forma clínica de la esclerosis múltiple presenta una huella inmunológica antiviral propia. Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron la relación entre distintos perfiles de anticuerpos antivirales y las diferentes formas de esclerosis múltiple, así como su asociación con marcadores biológicos de daño neurológico.
Según explican los autores, los anticuerpos antivirales son proteínas producidas por el sistema inmunitario para reconocer y combatir virus específicos. Su presencia en sangre permite conocer tanto la exposición previa a determinados virus como la respuesta inmunológica generada frente a ellos.
La investigación se centró en varios virus pertenecientes a la familia de los herpesvirus, seleccionados por su posible relación con la esclerosis múltiple descrita en estudios anteriores: el virus de Epstein-Barr (EBV), el herpesvirus humano 6 (HHV-6) y el citomegalovirus (CMV). Además, se estudiaron marcadores biológicos asociados al daño neurológico, que permiten evaluar la evolución y gravedad de la enfermedad.
Diferencias según la forma clínica de la enfermedad
Los investigadores observaron que las personas con esclerosis múltiple primaria progresiva presentaban niveles significativamente más elevados de anticuerpos IgG frente al citomegalovirus (CMV) que los pacientes con formas remitente-recurrentes. Los anticuerpos IgG suelen indicar una respuesta inmunitaria consolidada y una memoria inmunológica frente al virus tras una infección previa o exposición prolongada.
Por otro lado, los niveles de anticuerpos frente al virus de Epstein-Barr fueron inferiores en pacientes con esclerosis múltiple primaria progresiva en comparación con quienes padecen formas remitente-recurrente o secundaria progresiva. Asimismo, los pacientes con esclerosis múltiple remitente-recurrente mostraron niveles más altos de anticuerpos IgM frente al HHV-6, un tipo de anticuerpo asociado a fases tempranas de infección, respecto a quienes sufrían esclerosis múltiple secundaria progresiva.
Nuevas vías para la medicina personalizada
Aunque los investigadores subrayan que los resultados no demuestran una relación causal directa entre estos virus y el desarrollo de los distintos tipos de esclerosis múltiple, consideran que sí refuerzan la hipótesis de que la respuesta inmunitaria antiviral desempeña un papel relevante en la enfermedad. Según Domínguez Mozo, estos hallazgos contribuyen a comprender mejor los mecanismos biológicos implicados en la progresión de la patología y respaldan el uso de la serología antiviral como herramienta complementaria para mejorar la clasificación de pacientes.
Los autores consideran que este trabajo podría facilitar el desarrollo de estrategias terapéuticas más específicas, especialmente para las formas progresivas de esclerosis múltiple, donde las opciones de tratamiento siguen siendo limitadas. Además, abre nuevas líneas de investigación orientadas a una Medicina más personalizada, basada en las características inmunológicas de cada paciente y en su respuesta frente a determinados virus.
