Retiradas de huevos con salmonela o lechugas con cyclospora en EEUU: consejos para evitar contagios

Cartón de huevos de varios tipos
La última crisis alimentaria que vive estados Unidos se ha producido en Texas con la retirada del mercado de millones de huevos con salmonela. Pexels
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Estados Unidos encadena en las últimas semanas varias alertas alimentarias que han puesto en guardia a las autoridades sanitarias y a los consumidores. La retirada masiva de millones de huevos por riesgo de salmonela ha coincidido con un brote de ciclosporiasis vinculado a lechuga iceberg que ya ha causado víctimas mortales.

La crisis más reciente estalló en Texas, donde más de un millón de cartones de huevos han sido retirados de tiendas minoristas tras detectarse una posible contaminación por salmonela. Según informó la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, “más de un millón de cartones de huevos están siendo retirados de tiendas minoristas después de que granjas en Texas informaran de una posible contaminación por salmonela”. La empresa responsable, Midwest Poultry Services, L.P., decidió retirar voluntariamente estos productos, según informa Dallas News.

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Los huevos contaminados fueron distribuidos entre el 6 de junio y el 3 de julio, con fechas de caducidad o consumo preferente entre el 20 de julio y el 17 de agosto. Llegaron a tiendas de varios estados del sur del país, además de otros comercios minoristas. La compañía identificó el riesgo mediante “procesos proactivos de monitoreo ambiental y análisis de causa raíz”, según la FDA, que ha instado a los consumidores a no consumir los productos y devolverlos al punto de compra para obtener un reembolso.

Consejos prevención salmonela

En paralelo a estas alertas en Estados Unidos, las autoridades sanitarias españolas han recordado las recomendaciones básicas para prevenir la salmonelosis, una infección que sigue siendo frecuente y que puede agravarse en personas vulnerables. Entre las medidas esenciales destaca mantener una correcta higiene de manos antes, durante y después de la preparación de alimentos. También insisten en que todos los alimentos de origen animal, especialmente carnes y productos a base de huevo, deben cocinarse adecuadamente.

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Los alimentos preparados que no vayan a consumirse de inmediato deben refrigerarse entre 0 y 4 grados centígrados. Además, se aconseja evitar el uso de los mismos instrumentos para alimentos crudos y cocinados, así como impedir que entren en contacto. Otra recomendación clave es abstenerse del consumo de huevos crudos o poco cocidos y optar por derivados pasteurizados en recetas que requieran huevo crudo.

Las autoridades recuerdan igualmente la importancia de lavarse las manos tras el contacto con animales, especialmente aves de corral, reptiles y anfibios. La salmonelosis suele manifestarse con diarrea repentina, dolor abdominal, fiebre y náuseas, síntomas que pueden prolongarse varios días. Aunque la mayoría de los casos se resuelven sin complicaciones, la deshidratación puede ser grave en lactantes y personas mayores frágiles.

La bacteria está detrás de numerosos brotes en restaurantes, establecimientos de hostelería y hogares privados. El contagio suele producirse por alimentos contaminados en origen, típicamente huevos, aunque también carne u otros productos de origen animal tratados de forma inadecuada. La contaminación por manipuladores de alimentos que no mantienen una higiene correcta de manos es otra vía habitual, así como el contacto directo con animales como tortugas, reptiles, polluelos, patos y otras aves domésticas.

La crisis de la ciclosporiasis en las lechugas

Mientras el país asimilaba esta retirada masiva de huevos producida en Texas, otra alerta sanitaria se intensificaba al conocerse un brote de ciclosporiasis vinculado a lechuga iceberg contaminada. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades y el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Michigan han confirmado la muerte de dos personas por infección de Cyclospora. Ambas eran residentes de Michigan y presentaban afecciones médicas preexistentes que, según las autoridades, “podrían haberse visto agravadas por la ciclosporiasis y la deshidratación”.

El brote ha causado ya 11.234 casos, con 193 hospitalizaciones, repartidos en nueve Estados. Aunque la investigación continúa abierta, las autoridades han identificado que “la lechuga o las verduras de hoja verde podrían ser la fuente del brote”, sin descartar por completo otros alimentos. Por ahora, “aún no se ha identificado ningún tipo específico de producto, productor o proveedor como la fuente”. La enfermedad, que generalmente no es mortal, ha mostrado en este caso un impacto más grave debido a las condiciones previas de los afectados. Las autoridades también han aclarado que los fallecidos “enfermaron antes del retiro voluntario del mercado de la lechuga iceberg”.

¿Qué es la ciclosporiasis y de dónde sale?

La ciclosporiasis es una intoxicación alimentaria causada por el parásito ‘Cyclospora cayetanensis’, tan pequeño que solo se ve al microscopio, según la Cleveland Clinic.

Nadie sabe del todo cómo llega a los alimentos y al agua, pero en EE.UU. los brotes se vinculan una y otra vez a productos frescos, de acuerdo con los CDC. Es importante señalar que una persona puede contagiarse más de una vez.

El contagio es fecal-oral: al comer alimentos o beber agua contaminados con heces, incluida el agua sin tratar de piscinas o pozos, apunta la Cleveland Clinic.

No suele pasar de persona a persona, pues el parásito necesita una o dos semanas fuera del cuerpo para volverse infeccioso, precisan los CDC, que avisan de que la desinfección química habitual no basta para eliminarlo.

El signo más común es una diarrea acuosa, frecuente y a veces explosiva, que va y viene por tandas y puede sumar falta de apetito, adelgazamiento, hinchazón, náuseas, febrícula y fatiga, según la Clínica Mayo. Suelen aparecer una semana después del contagio y, sin tratamiento, la enfermedad dura de unos días a más de un mes.

No suele ser mortal: de los 1.645 casos confirmados, 141 (un 9 %) acabaron hospitalizados y ninguno falleció, según los CDC.

¿Cómo se diagnostica y se trata?

Hace falta un análisis de heces con una prueba específica que no es rutinaria, por lo que el médico debe pedirla de forma expresa; a veces se necesitan varias muestras.

El tratamiento de referencia es el antibiótico trimetoprima-sulfametoxazol (cotrimoxazol) y, para los alérgicos a las sulfamidas, las clínicas Mayo y Cleveland citan el ciprofloxacino o la nitazoxanida, además de reposo e hidratación. Con las defensas sanas se suele superar con o sin fármacos.

No hay vacuna, así que lo mejor es evitar los alimentos y el agua que puedan estar contaminados.

Para la lechuga y las verduras de hoja, las autoridades de Míchigan aconsejan comprar cogollos enteros en vez de bolsas ya lavadas, retirar las dos o tres capas exteriores y lavar el resto bajo el chorro; cocinarlas es lo más seguro. Lo mismo vale para el cilantro, la albahaca y la cebolleta, sin descuidar la higiene de manos.

Lavar reduce el riesgo, pero no garantiza eliminar el parásito, que resiste la desinfección química, recuerdan la FDA y los CDC.