Los radares con emoticonos que muestran caras en vez de multar: ¿son efectivos?

Los radares con emoticonos que ponen caras en vez de multar: ¿son efectivos?
Un radar con el emoticono de una sonrisa en verde.. Getty
  • Son radares pedagógicos cuyo objetivo es informar y sensibilizar a los conductores sobre la velocidad a la que circulan

  • Estos radares son meramente informativos y no ponen multa

  • Tanto los radares como las señales de los pasos de peatones cercanos a estos funcionan con energía solar

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MadridSeguro que se han encontrado alguna vez con una señal de tráfico que le sonríe si va a la velocidad adecuada o le pone cara triste si la supera. Son los llamados radares con emoticonos y han comenzado a expandirse por toda España tras la entrada en vigor de la limitación urbana a 30 o 50 km/h. No multan, simplemente advierten a los conductores de su velocidad, bien mostrándola para que sepan si la exceden o no, o bien a través de emoticonos o gráficos que “premian” las buenas conductas, por ejemplo enseñando caras sonrientes.

Son radares pedagógicos para mantener a raya a los conductores que corren demasiado y les alertan en ese mismo momento de la infracción, pero sin tramitar sanción alguna. Es decir, de momento, no multan, simplemente informan al conductor de la velocidad a la que están circulando realmente los vehículos por esa vía urbana, normalmente limitada a 30 km/hora. Algunos muestran la velocidad, otros, sin embargo, lo hacen a través de emoticonos que premian o se enfadan con caritas contentas o tristes. En Europa son muy frecuentes en las carreteras que cruzan poblaciones.

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Radares meramente informativos

En total en España hay 736 dispositivos de control de la DGT entre fijos y de tramo de diferentes tipos, y otras 1.325 ubicaciones controladas por radares móviles, además de Pegasus o los drones que sobrevuelan las vías. Los radares pedagógicos no erradicarán los convencionales, pero para los ayuntamientos constituyen una herramienta que cumple el objetivo de incrementar la seguridad vial en sus territorios y que quitarse "el afán recaudatorio".

El objetivo de este radar con emoticonos es informar y sensibilizar a los conductores sobre la velocidad a la que circulan con sus coches de una manera más “simpática". La peculiaridad de este radar informativo es que muestra un icono luminoso de una cara sonriente cuando se circula a la velocidad adecuada, y una cara de tristeza cuando se conduce más rápido de lo permitido. 

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¿Son eficaces?

El debate está servido. Según distintos estudios, el papel de las pantallas pedagógicas que acompañan a los radares para modificar los hábitos de los conductores son más efectivos que instalar de entrada muchos más radares sin pantallas.

Según los responsables de movilidad de algunos ayuntamientos que los están utilizando en sus ciudades, la táctica de invitar con sonrisas a que los conductores rebajen la velocidad tiene ventajas y el resultado es positivo. Por ejemplo, la luz verde o roja capta la atención de quienes circulan, incluso los que pasan a diario. Además, está la recompensa visual del "buen comportamiento al volante". También puede influir que la velocidad a la que se circula queda expuesta a la vista de los demás conductores.

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Pero desde la Fundación RACE, su portavoz Nuria Alonso, no está de acuerdo. Cree que todo lo que tenga que ver con la seguridad vial debería tener que ver con algo más serio que una carita contenta o triste. "Es algo más que un emoticono. Sería mucho más efectivo que en vez de una carita triste cuando va a más velocidad de la permitida, que el panel diga la velocidad real a la que vas y a la que deberías ir. Esto solo lo hacen algunos, otros solo ponen la carita triste y el exceso de señalización puede crear una distracción y confusión al conductor", explica.

Señala además, que es demasiado pronto para establecer si estos radares son eficaces o no. "Todavía no hay datos representativos a nivel nacional, es demasiado pronto". También cree que habría que unificar una misma señalización en todos los Ayuntamientos, no que unos pongan una carita, otros una señal y otros nada.

Se reduce un 28% la velocidad en año y medio

Unos de los primeros que se instalaron fue en Benidorm (Alicante) y ha dado resultado. Desde que se implantaron estas medidas hace un año y medio, los conductores han pisado el freno en el municipio con una reducción global de un 28% en la velocidad a la que circulan.

En concreto, según las mediciones realizadas por la Concejalía de Movilidad, la velocidad del tráfico ha descendido en 11,2 kilómetros por hora de media en el cómputo de los puntos en los que se colocaron pantallas con emoticonos e indicadores de velocidad.

En Barcelona multarán a partir de 2023

El Ayuntamiento de Barcelona ha instalado 17 nuevos radares de punto para controlar excesos de velocidad: en septiembre tendrán una función pedagógica con pantallas informativas, entre octubre y diciembre enviarán notificaciones informativas, y sancionarán a partir del 1 de enero de 2023.

"La voluntad no es poner multas", sino que quieren cambiar la cultura de conducir y que los conductores tomen conciencia de la velocidad a la que van, señalaba la teniente de alcalde de Movilidad del Ayuntamiento de Barcelona, Laia Bonet. De los 17 nuevos controles de velocidad, 12 de ellos se han ubicado en entornos escolares con límite de 30 kilómetros por hora y los otros cinco (50 kilómetros por hora) están en puntos donde el consistorio ha constatado "tendencia a un exceso de velocidad", que genera riesgo o realidad de siniestralidad, ha explicado Bonet.

Galicia cuenta con radares que expiden sonrisas en lugar de multas

El Concello de Santiago instaló hace más de dos años el primero en San Lorenzo. Y a ese le siguieron otros seis. El concejal de Movilidad y Seguridad Ciudadana de Santiago, Gonzalo Muíños, ya comentó que ha dado buen resultado. "La gran mayoría levanta el pie. La eficacia no es del 100 %, pero sí que del 80 u 85 %. Y la gente que no respeta la velocidad de treinta, la sobrepasa muy poco. Además, estos elementos no consumen electricidad, porque funcionan con placa solar".

Y estos radares pedagógicos van sumando. Santiago tiene siete, A Coruña contrató diez y Ferrol ya ha estrenado el suyo.