Los geógrafos piden medidas “urgentes” para adaptarnos a más inundaciones, sequías y aumento del nivel del mar en España

La AGE alerta de un mayor riesgo de inundaciones, sequías, olas de calor, erosión y desertificación, consecuencia del cambio climático
Piden reducir el consumo de agua, sobre todo en la agricultura: “Tenemos un sistema agrícola desacoplado de nuestra realidad climática"
A finales de siglo, el nivel del mar puede aumentar "hasta los 80 cm o 1 metro en los escenarios menos exigentes de reducción emisiones”
Madrid¿Cómo afecta el cambio climático al riesgo de inundaciones en España? ¿Y al riesgo de sequía? ¿Y al riesgo de erosión? ¿Cómo afecta el cambio climático a las zonas costeras? Son preguntas que ha puesto sobre la mesa la Asociación Española de Geografía (AGE), que advierte de “la urgencia de adoptar medidas de adaptación” para afrontar el aumento de estos riesgos en España.
Lo advierten con motivo del Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres, que se celebra este jueves. Geógrafos expertos en este campo avisan de los riesgos que afronta España como consecuencia del cambio climático y explican cómo deberíamos adaptarnos a ellos. Piden hacerlo de forma “urgente”.
Porque si el informe del IPCC de 2001 ya “advertía del incremento de riesgos de huracanes, sequía, olas de calor, inundaciones fluviales y costeras”, los últimos que han publicado “no sólo confirman la tendencia, sino que indican que el territorio español se sitúa entre las zonas a nivel mundial en las que los problemas crecientes relacionados con el riesgo de desastres se harán más palpables”.
Cambia la forma de llover, más riesgo de inundaciones
“El cambio climático altera y acelera el ciclo hidrológico”, explica Ana María Camarasa, catedrática de Geografía Física de la Universidad de Valencia. ¿Qué significa eso? Que cada vez hay episodios más intensos de lluvia, por ejemplo, y eso se traslada a los ríos. “Cuando la intensidad es tan alta, se supera la capacidad de infiltración del suelo, se concentra mucho caudal en el cauce de los ríos y se pueden producir grandes caudales punta que no caben dentro del cauce y que aumentan el riesgo de inundación”, advierte.
Pero a veces no es necesario ni siquiera que el río se desborde, para que haya una inundación. “Cada vez son más frecuentes las inundaciones ‘in situ’, producidas simplemente por el agua que cae al llover, por la intensidad de la lluvia”. Está cambiando la forma de llover y ello aumenta el riesgo de inundaciones, explica.
También porque “se está produciendo un cambio en la estacionalidad de la lluvia: las intensas lluvias del verano se están trasladando al otoño, coinciden con las abundantes lluvias del otoño. Y esta suma de intensidad y cantidad pone mucho más difícil la gestión del riesgo de inundaciones”, avisa la geógrafa.
Lo confirma también Jorge Olcina, catedrático de Análisis Geográfico Regional de la Universidad de Alicante. “El cambio climático está suponiendo un cambio en la manera de llover, sobre todo en el Mediterráneo, donde las lluvias cada vez son más intensas y concentradas en el tiempo, de forma que generan más daños que beneficios”.
La pregunta es: ¿qué podemos hacer frente a este aumento del riesgo de inundaciones?
No ocupar zonas inundables, cumplir la ley
Olcina lo tiene claro: “Cumplir estrictamente las leyes de ordenación del territorio”. Pero no sólo. También pide “evitar la ocupación de zonas inundables”. Porque denuncia que “en los últimos 20 años, hemos asistido a una ocupación bastante intensa de espacios con riesgo de inundación, transformados para usos urbanos o para infraestructuras”.
Camarasa explica que “un río necesita tiempo y espacio, en lugar de tanto encauzamiento”, por lo que es “mejor dejarle espacio libre para que reajuste su forma a las nuevas condiciones de crecidas más rápidas y más intensas”. E insiste: “Hace falta un gran trabajo de ordenación territorial”.
Sequías más frecuentes y severas
Otro de los riesgos que aumentan con el cambio climático es el de padecer más sequías, que “ya sabemos que serán más frecuentes y severas en los próximos años”, recuerda Pilar Paneque, catedrática de Geografía Humana de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. “España es especialmente vulnerable a este riesgo”.
Paneque advierte de dos tipos de sequía: las meteorológicas, ligadas a las precipitaciones, y las agrícolas, ligadas al aumento de las temperaturas que aumenta la evaporación de agua y la sequedad del suelo. Las dos aumentarán en los próximos años, explica, y con ellas, las olas de calor, que serán cada vez “más tempranas y duraderas”.
Usar menos agua en la agricultura
Ello implicará, advierte, “menor disponibilidad de recursos hídricos, algo que aún no se ha asumido en la planificación”. Y para afrontar este panorama no queda otra que reducir el consumo de agua en nuestro país, “aplicando un enfoque preventivo ante las sequías que están por venir”.
Paneque hace especial hincapié en la reducción del consumo agrícola. “Teniendo en cuenta que la agricultura consume entre el 75% y el 90% del agua en España, hace falta un amplio debate político y social sobre la lógica de este uso”. Esta geógrafa experta en sequía asegura que “tenemos un sistema agrícola desacoplado de nuestra realidad climática, y eso nos hace más vulnerables a las sequías”.
Aumento del nivel del mar: ¿1 metro a finales de siglo?
Pero España se enfrenta a otro grave problema, además, con sus 8.000 kilómetros de costa. “Hay un claro consenso científico en que el nivel del mar ha subido en los últimos cien años en torno a 20 centímetros”, avisa José Ojeda, catedrático de Geografía Física de la Universidad de Sevilla. Y mirando a futuro, los modelos estiman una horquilla de aumentos para final de siglo que es más que preocupante. Va “de los 25 a 30 centímetros en los escenarios más exigentes de reducción emisiones, hasta los 80 cm o 1 metro en los escenarios menos exigentes de reducción emisiones”.
¿Qué supondrá ese aumento del nivel del mar en las zonas costeras? “Aumentarán los riesgos de inundación permanente, la frecuencia e intensidad de fenómenos extremos marinos o los riesgos de erosión costera”, entre otros.
¿Y qué se puede hacer? Ojeda apunta medidas a corto plazo, empezando por “conocer mejor las zonas más expuestas” a este riesgo y “adoptar medidas de protección”. A largo plazo, habla incluso de la “necesidad de retranquear la línea de costa, con el coste que ello conlleva”.
Más erosión, y abandono de cultivos
Y esto no es todo. El cambio climático también traerá una mayor erosión y desertificación de nuestro territorio. Porque, por un lado hay menos lluvia, aumenta la frecuencia y duración de las olas de calor y las sequías. Y por otro, al aumentar las lluvias intensas, “impactan en el suelo seco y desprotegido y producen más erosión”, explica Asunción Romero, catedrática de Geografía Física de la Universidad de Murcia.
Y este aumento de la erosión, a su vez, tendrá implicaciones importantes, como “cambios de uso de la tierra o abandono de cultivos”, por ejemplo, que afectarán a la vida de muchas personas.
Concienciarse y adaptarse
El panorama que deja el cambio climático es complicado. Y a estas alturas, ya no basta con mitigar. Hay que adaptarse a los efectos del calentamiento, que ya están aquí y seguirán aumentando. De ahí la necesidad de comprender el riesgo de desastres a los que nos enfrentamos, invertir en reducirlo y estar más preparados para afrontarlos.
Desde la AGE lanzan todas estas advertencias porque consideran que “el primer paso hacia una sociedad resiliente es la concienciación de la población sobre el nivel de riesgo al que está sometida, y de su papel protagonista en la adaptación frente al riesgo”.
