Los bulos después de una tragedia: mensajes que buscan cuestionar la actuación de las instituciones o señalar sin pruebas

Los bulos después de una tragedia: mensajes que buscan cuestionar la actuación de las instituciones o señalar sin pruebas
Los bulos después de una tragedia. INFORMATIVOS TELECINCO
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En medio de tragedias como la de Adamuz, las redes sociales se suelen llenar de informaciones falsas que, lejos de ayudar, contribuyen a aumentar la confusión y la desconfianza entre los ciudadanos. Son mensajes que se difunden en momentos de caos e incertidumbre y que no son inocentes: muchos de ellos buscan cuestionar la actuación de las instituciones o señalar responsables sin pruebas.

Uno de los bulos con mayor difusión desde el accidente ha puesto en duda la presencia de la Cruz Roja en la zona del suceso. Sin embargo, la organización ha estado trabajando en Adamuz desde el primer momento. Según ha explicado Francisco Vicente, responsable de Cruz Roja, a lo largo de la jornada de ayer se atendió a unas 300 personas, pertenecientes a entre 35 y 40 familias, con apoyo sanitario y psicosocial.

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También han circulado mensajes falsos dirigidos contra el Gobierno, como los que aseguran que España ha donado cientos de millones de euros para trenes en Marruecos o Uzbekistán mientras mantiene obsoletas las infraestructuras ferroviarias nacionales. En realidad, se trata de créditos reembolsables aprobados en 2019, condicionados a la participación de empresas españolas. En el caso de Marruecos, los préstamos estaban destinados a financiar líneas de tranvía en Casablanca, y en Uzbekistán más del 80% del valor del proyecto correspondía a bienes y servicios españoles.

Algo similar ha ocurrido con Vietnam. En redes se ha difundido que España va a pagar con dinero público un tren de alta velocidad en ese país, mientras regiones como Extremadura siguen sin una red ferroviaria adecuada. Sin embargo, no se trata de financiar la infraestructura, sino de un contrato por el que la empresa pública Ineco realiza estudios de viabilidad para el Gobierno vietnamita, un trabajo técnico por el que la compañía española recibe una contraprestación económica.

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Ante esta avalancha de desinformación, el Ejecutivo ha hecho un llamamiento a la prudencia. La ministra Elma Saiz ha insistido en la importancia de informarse únicamente a través de canales oficiales y medios de comunicación contrastados. En la misma línea, el ministro de Transportes, Óscar Puente, ha pedido cautela frente a quienes apuntan ya a las causas del accidente sin esperar a que concluya una investigación que, ha recordado, es compleja y no puede resolverse en cuestión de horas. Como ejemplo, ha señalado que en siniestros anteriores, como el de Santiago de Compostela, las conclusiones definitivas tardaron meses en llegar.

Otro de los rumores más repetidos en redes ha sido el relacionado con un supuesto exceso de velocidad. El presidente de Renfe, Álvaro Fernández, ha descartado esta hipótesis y ha asegurado que los trenes implicados circulaban a 205 y 210 kilómetros por hora, velocidades dentro de los límites permitidos en ese tramo. Una afirmación que desmonta las especulaciones que apuntaban a que los convoyes superaban la velocidad máxima autorizada.

Las autoridades insisten en que, mientras continúa la investigación, es fundamental no difundir informaciones no contrastadas que solo contribuyen a generar alarma y a enturbiar un momento ya de por sí marcado por el dolor y la incertidumbre.