La reconstrucción de los últimos pasos de Francisca Cadenas: "Ella confiaba en su atacante, nadie la oyó gritar"

Silvia Álamo ha recorrido los apenas 30 metros que Francisca Cadenas recorrió la noche de su desaparición: "La respuesta siempre estuvo a la salida de ese callejón"
Los detenidos por la muerte de Francisca Cadenas llegan al Juzgado de Villafranca a declarar entre gritos de 'asesinos'
Desde que la UCO se hiciera cargo del caso de la desaparición de Francisca Cadenas los hechos se han precipitado. Pese a que la vecina de Hornachos llevaba nueve años desaparecida, los agentes de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil no se han hecho cargo del caso hasta hace algunos meses, momento en el que dos de los vecinos de Francisca comenzaron a estar en el punto de mira de los investigadores.
Los hermanos Julián y Manolo, más conocidos en el pueblo como 'Juli y Lolo', empezaban a prestar declaración en sede policial primero como testigos para pasar a ser en apenas unas horas interrogados como investigados.
Tras las primeras pesquisas de la UCO empezaban los registros en casa de los hermanos, una vivienda que se encuentra a tan solo 23 metros de la casa de la desaparecida y donde finalmente han acabado apareciendo sus restos mortales.
Los huesos de Francisca Cadenas se encontraban en una arqueta en el patio de los hermanos, bajo unas baldosas que habían sido removidas para colocar posteriormente encima una lavadora y varias macetas. Los investigadores, tras acceder a los documentos del catastro de la vivienda, descubrieron que en dicho patio existía un pozo y tuvieron claro dónde buscar.
Según las últimas informaciones, cuando los agentes preguntaron a los hermanos por los restos óseos que acaban de encontrar, el menor de ellos, 'Juli', se habría derrumbado reconociendo "haber matado a Francisca Cadenas de un golpe en la cabeza".
'Fiesta' recrea los últimos pasos de Francisca
Silvia Álamo se ha trasladado hasta Hornachos, la localidad de Badajoz en la que Francisca Cadenas desapareció el 9 de mayo del año 2017. Francisca salió de su casa para acompañar a la niña a la que ocasionalmente cuidaba y a sus padres hasta el coche, que estaba estacionado en la calle paralela a la suya.
Para regresar a su casa Francisca tenía que atravesar un callejón en el que el padre de la niña "asegura haberla visto entrar a través del retrovisor de su vehículo". Una vez que Francisca salía de ese callejón apenas unos metros la separaban de su hogar. En esos 23 metros tan solo hay un puñado de casas, entre ellas la de los hermanos detenidos.
La criminóloga Carmen Balfagón tiene claro que desde el principio los agentes debían haberse centrado en ese espacio: "Yo ya lo dije cuando Francisca desapareció, que si se sabía que Francisca había cruzado el callejón porque así lo dijo un testigo la respuesta estaba en las casas que estaban nada más salir de esa calle".
Silvia Álamo ha repasado los pasos que Francisca Cadenas dio aquella noche y que hielan la sangre al comprobar lo impresionantemente cerca de su casa que la mujer encontró la muerte: "Solo hay unos cuantos pasos. Aquí hay casas con ventanas que dan a la calle, si Francisca hubiera gritado algún vecino lo habría oído, Francisca tuvo que confiar en la persona que le atacó".
Jornalero, callado y con poca relación con los vecinos: todo lo que se sabe sobre 'Juli'

¿Qué se sabe del presunto asesino confeso de Francisca Cadenas? Julián, más conocido como 'Juli', es un vecino de Hornachos, en Badajoz, que vivía a apenas 20 metros de la fallecida. Julián es el pequeño de los dos hermanos detenidos por la desaparición y muerte de Francisca, un hombre de 50 años que, según cuentan sus vecinos, apenas se relacionaba con el resto de los habitantes del pueblo.
Julián lleva años trabajando como jornalero y mostraba siempre una actitud callada, algo que en principio no levantó sospechas entre los vecinos. Sin embargo, algo que sí le colocó en el punto de mira de sus conciudadanos fue el hecho de que nunca participaba en las concentraciones que se organizaban en el pueblo para apoyar a la familia de Francisca, y también que no hubiese dejado entrar en su vivienda a uno de los hijos de Francisca la noche de la desaparición.

