Los casos de Noelia y Francesc ponen a prueba los límites de la ley de eutanasia: "No se completó la regulación necesaria para los recursos"

Los casos de Noelia y Francesc ponen a prueba los límites de la ley de eutanasia: "No se completó la regulación necesaria de los recursos"
Ramón Riu, abogado de 'Derecho a Morir Dignamente', analiza la ley de eutanasia en España. Informativos Telecinco
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Noelia Castillo recibía este jueves 26 de marzo la eutanasia tras una larga batalla judicial de casi dos años para frenar su deseo de una muerte digna. Su caso ha reabierto un debate en España sobre este procedimiento, pero no es el único. También es conocido el de Francesc Augé. Informa en el vídeo María Fente.

El 2 de agosto de 2024, Noelia ya tenía fecha para su eutanasia con todos los avales médicos y la unanimidad de la Comisión de Garantías, pero finalmente ha tenido que esperar hasta 601 días, casi dos años, por la cruzada judicial iniciada por su padre, que recurso tras recurso ha dilatado su sufrimiento.

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"Mientras sufre, eso es imponer un trato inhumano, eso es imponer una tortura", explica Ramón Riu, abogado de la plataforma Derecho a Morir Dignamente. "Y además ha generado todo este calvario de dos años de litigios de movimiento ante los tribunales", añade Norbert Bilbeny, catedrático de Ética de la Universidad de Barcelona.

"La legislación no completó la regulación necesaria de los recursos que se pueden plantear"

Todos los jueces de todas las instancias hasta el Tribunal de Estrasburgo ampararon a Noelia. "La legislación no completó la regulación necesaria de los recursos que se pueden plantear. Los tribunales no tienen una jurisprudencia, unos criterios de interpretación de esta ley", añade Riu.

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De esta ley, para sentar jurisprudencia, el Tribunal Supremo va a debatir si los familiares están legitimados para oponerse a una muerte digna a raíz del recurso de la Generalitat al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, que legitimó al padre de Francesc Augé a paralizar su eutanasia. Lleva esperando más de 1 año y medio.

"No soy yo, no quiero sufrir más que lo que he sufrido. La vida es mía de nadie más", zanja. Los casos de Noelia y Francesc han puesto a prueba los límites de la ley, evidenciando como la judicialización de los procesos prolonga también sufrimiento, ese que la ley persigue evitar.