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Sociedad

El problema de la vivienda en España: "Tengo dos trabajos, pero sigo viviendo con mi madre"

Antía Velasco, una joven que no se puede independizar pese a tener dos trabajos. telecinco.es
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El problema del acceso a la vivienda en España es una realidad que cada vez afecta a más personas. La subida constante de los alquileres y la dificultad para acceder a una vivienda en propiedad están golpeando especialmente a los jóvenes y no tan jóvenes. 'La mirada crítica' ha intervenido Antía Velasco, una joven que no puede independizarse pese a tener dos trabajos.

En pleno debate político por la crisis de vivienda, ha surgido un concepto que describe esta situación: la “hipoteca emocional”. Este término hace referencia a la deuda simbólica que la sociedad ha generado con las nuevas generaciones, alimentando durante años expectativas de independencia y estabilidad que hoy, en general, resultan inalcanzables.

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Según se ha explicado, esta "hipoteca emocional" se construye sobre la posibilidad de tener un hogar propio, un espacio de seguridad y autonomía. Sin embargo, la realidad actual choca frontalmente con esas aspiraciones, dejando a muchos jóvenes atrapados en una sensación de bloqueo vital, sin posibilidad real de avanzar.

Entre el alquiler y las necesidades básicas, independizarse es "inviable" aunque cobres 1.400 euros

El caso de Antía Velasco representa a la perfección esta situación. Con 26 años, trabaja como recepcionista de hotel y complementa sus ingresos dando clases de refuerzo en su tiempo libre. A pesar de ello, asegura de forma tajante: “Tengo dos trabajos, pero sigo viviendo con mi madre”.

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Antía explica que sus ingresos mensuales rondan los 1.400 euros, mientras que los alquileres en su ciudad no bajan de los 700 euros, lo que supone aproximadamente la mitad de su sueldo. A esta cifra habría que añadir gastos esenciales como luz, agua, gas o alimentación, haciendo que independizarse sea, en sus palabras, “inviable”.

Además, desmonta uno de los argumentos habituales sobre la búsqueda de vivienda: no se trata de aspirar a zonas exclusivas. “Estoy buscando en toda la ciudad, en barrios alejados del centro, pero todo está al mismo precio”, señala.

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Antía reconoce sentirse plenamente identificada con esa “hipoteca emocional”: “Con 26 años quiero empezar mi vida, dejar de depender de mis padres, pero no puedo”. Esta situación también afecta a su entorno familiar. Su madre, con quien convive, comparte la preocupación al ver que el tiempo pasa y las condiciones no mejoran.

La historia de Antía no es un caso aislado, sino el reflejo de una problemática extendida. Una generación que trabaja, que se esfuerza, pero que no logra acceder a algo tan básico como una vivienda, mientras la incertidumbre y la frustración se convierten en compañeros habituales. El problema de la vivienda en España no es solo una cuestión económica, también una cuestión social y emocional que exige respuestas urgentes.