El susto de un vecino asturiano tras picarle una víbora y acabar en la UCI: "A punto he estado de no contarlo"

Manuel entró en parada cardiorrespiratoria en el hospital y tuvo que ser reanimado a causa del ataque del reptil
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Manuel Ampudia es vecino de Villaverde de la Marina, en Villaviciosa, Asturias, donde se dedica a la cría de Pastores Ovejeros Australianos (Australian Shepherd). El pasado viernes sufrió la picadura de una víbora que le llevó a la UCI del Hospital de Cabueñes, donde sufrió una parada cardiorrespiratoria a causa del ataque.
Afortunadamente, Manuel superó la parada. Todo ocurrió en un recinto de 25 metros cuadrados, donde guarda sus cachorros. En un momento se percató de que había un reptil en medio de su finca. “Pensaba que era una culebra como hay tantas, y por eso la cogí por la cola sin pensar demasiado”, explica en un vídeo en redes sociales.
La sorpresa vino cuando el reptil se resolvió y le picó primero en el pulgar de una mano, y después en el pulgar de la otra al intentar arrancárselo. Fue entonces cuando vio que era una víbora cantábrica de unos 70 centímetros de envergadura. “Un ejemplar de gran tamaño, porque suelen ser más pequeña”, dice.
Del consultorio a urgencias
Manuel, que ha vivido en México conocía del peligro de las serpientes, pero no esperaba que le hiciera una reacción tan fuerte. "Pensaba que trasladar los dedos con agua fría y jabón no me iba a hacer demasiado efecto, pero no fue así ", relata.
Su hijo le urgió a ir a Urgencias. Cuando llegó al consultorio médico de Venta Las Ranas, empezó a no poder respirar. “Tenía los labios hinchados, sentía como si tuviese una manzana en la boca. Se me bloquearon las vías respiratorias”, cuenta. Manuel había chupado el veneno de la picadura en el dedo, lo que le inflamó la boca y se le cerraron las vías respiratorias.
Entonces le trasladaron de urgencia al Hospital de Cabueñes, donde entró en parada cardiorrespiratoria y tuvo que ser reanimado. Estuvo dos días en la UCI, y finalmente fue derivado al HUCA en Oviedo. "La mordedura hace que la piel se muera y querían mirar si tenían que operarme los dedos, pero finalmente no ha sido así", relata, tras recibir el alta. Además, Manuel es también diabético. "Llevo una bomba de insulina desde hace tiempo, y eso hace que sea más vulnerable. Pero he podido resistirlo, ha sido una suerte", dice.
Manuel se pregunta qué hubiera ocurrido si el atacado hubiera sido un niño. “Ha sido una experiencia que a punto he estado de no contarla, pero, sobre todo, quiero transmitir un mensaje: en los cinco años que llevo viviendo en el entorno de Playa España no he visto tanta proliferación de víboras. Y lo he contrastado con otros vecinos de la zona rural. Hay que tomar medidas de precaución. Porque yo soy un hombre que peso casi 67 kilos y lo he superado, pero imagínense un niño o un perro. La situación es muy seria”, concluye.
