El abrazo de Gisela y Jira Cristina, dos mujeres colombianas que han logrado la regularización: “Podremos hacer las cosas bien”
Casi un millón de extranjeros han solicitado beneficiarse de la regularización extraordinaria
¿Cómo cambiará la vida de los extranjeros que logren la regularización extraordinaria abierta por el Gobierno?
Gisela y Jira Cristina forman parte de ese casi millón de residentes extranjeros en España que han participado en el proceso de regularización extraordinario puesto en marcha por el Gobierno. No todos lograrán superar la criba de los requisitos, por la falta de documentos que los acrediten.
Problemas con la documentación
Estas dos ciudadanas colombianas se abrazan emocionadas al recibir su autorización provisional. Para ellas, este documento marca un antes y un después ya que, reconocen, “podremos trabajar legalmente y hacer las cosas bien”.
Con su nuevo estatus, celebran que, a partir de ahora pueden “estudiar y tener estabilidad”. Ambas son colombianas, un país desde el que procede alrededor del 30 % de las solicitudes presentadas.
Forman parte del más de millón de personas migrantes sin papeles que han iniciado el proceso de regularización, un trámite que, según quienes lo han acompañado, ha sido “todo menos fácil”.
Las organizaciones y voluntarios que han asistido a los solicitantes describen un camino lleno de obstáculos: “falta un documento de tu país, no te terminan de entregar los certificados que hacen falta”, relatan. A ello se suman situaciones de desigualdad dentro de las propias familias: “hay casos en los que al marido le ha llegado la autorización, pero a la mujer no”.
Una joven que ya ha obtenido su autorización provisional resume la experiencia con frustración: “Tuve que hacer esa cola inmensa que han hecho todos; esto va a ser un lío total”.
El siguiente paso para quienes han logrado superar esta fase es obtener la resolución definitiva. Ese documento les permitirá dejar atrás la economía sumergida y, en muchos casos, situaciones de explotación y precariedad. Con él podrán firmar contratos, acceder sin trabas a la sanidad y a otros servicios públicos, además de pagar impuestos y cotizar.
Los expertos subrayan que la regularización no solo transforma la vida de estas personas, sino que también tiene un impacto económico relevante. Se estima que cada migrante regularizado aportará de media unos 3.500 euros anuales a las arcas del Estado, una contribución que, recuerdan, es esencial: “el Estado español necesita estas cotizaciones para sostener el Estado de Bienestar”.