Discapacidad

La boda de Abel y Montse, con discapacidad intelectual y síndrome de Down: "Debemos aspirar a hacer cosas como el resto de la población"

La boda fue el 3 de julio en el Saló de Cent del Ayuntamiento de Barcelona. Marc Puig
  • La pareja se ha casado en el Saló de Cent de Barcelona rodeada de familia y amigos

  • Abel, con discapacidad intelectual, y Montse, con síndrome de Down, reclaman que se normalice

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BarcelonaEn la boda de Abel y Montse, rodeados de la familia y los amigos, la emoción y las lágrimas se desbordaron. "Al verla, lloré como nunca en la vida de lo feliz que me hace cada día", confiesa Abel. "Mi madre, también llorando, y yo, con la emoción por dentro", recuerda Montse. Fue el tres de julio en el Saló de Cent de Barcelona.

Un 'sí, quiero' cargado de significado para la pareja. Abel, con discapacidad intelectual, y Montse tiene síndrome de Down. "Era mi sueño: tener una pareja, quería casarme, y lo más importante es estar siempre juntos", destaca ella. "Para mí, Montse lo es todo. Y también es un sueño por lo que hemos hecho, porque no cualquiera se casa con una persona con discapacidad. Cuesta encontrar una persona con síndrome de Down que se case y ojalá la sociedad lo normalice", explica Abel.

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Una historia de amor construida durante cinco años. El fútbol les unió primero como compañeros en el Barça Genuine, un equipo mixto integrado por personas con discapacidad intelectual. Además, coincidían en la zona deportiva del FC Barcelona, donde Abel trabaja en el control de accesos y Montse, en una de las tiendas. Y así surgió una amistad especial, y en un viaje a Miami, con el club, lo tuvieron claro: "Me confirmó que estaba enamorado y fue donde saltó la chispa". Era un 3 de agosto. "Para mí, me ha dado una segunda vida. Me escucha, me entiende y me apoya. Es el amor de mi vida y me ha roto los esquemas", confiesa Abel. "Es una buena persona, me sabe atender, ayudar y me da mi sitio. Nos ayudamos entre los dos", añade Montse.

Vida en común, con petición de mano

Una relación que mantuvieron en secreto los primeros días hasta que se fue afianzando y se fueron a vivir juntos, dos años después, a un piso de la familia de Montse. Y durante la convivencia llegó la petición de mano. Fue ella quien le pidió matrimonio por carta: "Yo lo tenía claro. Era mi sueño casarme". Y la primera respuesta fue una negativa: "Le dije que no por la situación de mi padre, pero al final acepté. A la primera persona que se lo dije fue a mi padre, una semana antes de morir".

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Una convivencia en la que cada uno tiene su espacio y se dividen las tareas, con una independencia económica. Conviven con una tercera persona porque así "lo podemos pagar todo". Con el graduado escolar y una formación de administrativo, hace cinco años que Abel trabaja en el Barça. Montse, con un programa de formación profesional básica, se incorporó al club azulgrana hace 14 años. Un par de veces por semana, reciben el apoyo domiciliario de Aura Fundació para guiarles en la planificación.

Un sueño posible por el que dan las gracias a los que les rodean, como "las familias, los amigos, las personas de la entidad, a todas las personas que lo normalizan. Se lo agradecemos a todos por hacernos mejores personas".

"Tenemos derecho a casarnos"

Los dos tienen claro por qué quieren proclamar su amor a los cuatro vientos. "Lo hacemos para normalizarlo y para que no nos discriminen por nuestra discapacidad. Como sociedad, lo tendríamos que normalizar. Sobre todo, que no nos discriminen porque me he pasado muchas veces y me han dicho que no podía hacer alguna cosa por ser discapacitado. Me lo encuentro en mi día a día a la hora de hacer cualquier cosa que por ley podemos hacer y nos dicen que no. Y también para demostrar que las personas con discapacidad tenemos derecho a casarnos. Queremos que se normalice y lo normalicemos. No queremos que acabe aquí", reclama Abel. Y añade: "Y que se cuente que una persona con discapacidad y una con síndrome de Down se puedan casar y que se escuchen estas historias".

Su historia de amor la van a sellar, de nuevo, en una fiesta el 1 de agosto. Luego, llegará el viaje de novios a Tenerife.

"Una sociedad abierta a todos"

Testigo de su relación y su apuesta por la autonomía es María Cabré, directora de Aura Fundació, donde Abel y Montse llegaron tras los estudios. "El objetivo es poder ayudar a personas con discapacidad intelectual que quieran tener una vida de inclusión y de igualdad de oportunidades, y lo primero es tener un trabajo. Se diseña un itinerario para que puedan cumplir sus sueños", señala.

Fue una de las invitadas al enlace de la pareja: "Esta boda es especial. Es la primera a la que he sido invitada y hemos vivido en Aura. Y esperemos que no sea la última y no sea una excepción. Nos hace mucha ilusión. Lloré desde que entraron. Fue muy auténtica, desde el amor, la comprensión, el respeto, el esfuerzo, y una boda donde se vio el amor entre ellos y todos los que les acompañan. Fue muy emotiva. El estar presente y ver todos los sentimientos que había y el logro que significaba para ellos poder culminar su amor sí se tiene que explicar al mundo. Significa que la inclusión es una realidad, que las personas con discapacidad intelectual deben tener los mismos derechos y oportunidades que el resto. Antes eran utopías y ahora son realidades. Merecemos tener una sociedad abierta a todos. La diversidad nos enriquece".