Eclipse

La mitología detrás de los eclipses de sol: desde animales que se 'zampaban' al astro rey a una cópula entre este y la luna

En algunas culturas el eclipse de sol se explicaba por la existencia de animales mitológicos que devoraban el sol. Informativos Telecinco
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Moncho Núñez conoce bien los eclipses y la mitología que los rodea. Autor del libro ‘Eclipses’, ha estudiado cómo distintas culturas, en diferentes periodos históricos, trataron de explicar este fenómeno astronómico y cómo lo vincularon a sus miedos y creencias más profundas.

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Animales que devoraban el sol

Para muchos pueblos, un eclipse de sol simbolizaba una ‘muerte a dentelladas’ de la fuente de la vida. En sus relatos mitológicos, el eclipse se interpretaba como la encarnación del mal o como la acción de un monstruo que devoraba al astro. Cada civilización imaginó su propia criatura: en Egipto era una serpiente gigante; en China, un dragón celestial; en Vietnam, un sapo descomunal; y en la mitología escandinava, dos lobos que perseguían al sol y a la luna hasta atraparlos. Cuando el cielo se oscurecía, entendían que aquellas fauces inmensas estaban engullendo a alguno de los astros.

Siguiendo esa lógica, todas las culturas llegaban a la misma conclusión: había que espantar al monstruo. Los aborígenes australianos lanzaban bumerangs al cielo; los chinos gritaban, golpeaban tambores o gongs y arrojaban piedras; otros pueblos disparaban flechas hacia lo alto. El objetivo era ahuyentar a la criatura que, según sus creencias, amenazaba al sol.

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En su libro, Núñez recoge también el relato del fraile Bernardino de Sahagún, que describió la reacción de los mexicas ante un eclipse. Según su testimonio, los mexicas huían despavoridos, pero después buscaban hombres de cabellos blancos y caras blancas y los sacrificaban al sol.

Mucho más amable es la interpretación esquimal. Para ellos, el eclipse no era motivo de temor, sino un acto de amor: literalmente, una cópula entre la luna y el sol de la que nada había que temer.