Motor

Un mecánico explica el error más común al arrancar el coche en frío: “Le haces más daño del que crees”

Arrancando el coche sin que sufra el motor. Telecinco.es
Compartir

Hay un gesto matinal cuya obviedad lo blinda contra cualquier sospecha: girar la llave (o pulsar el botón de arranque)—, ponerse el cinturón, meter la marcha y salir en cuestión de segundos, con el motor todavía a media respiración. Esta forma de actuar, que la prisa de llegar al trabajo suele reducir a treinta segundos, es exactamente lo que los mecánicos llevan señalando desde hace meses como uno de los peores hábitos que los conductores españoles arrastran sin ser conscientes de ello. Las consecuencias de esta acción suele tener un coste que se sitúa entre 2.000 y 5.000 euros de reparación, cuando la costumbre acaba pasando factura al motor.

El más viral de esos avisos lo firma el taller Auto Carrascosa, con una advertencia clara: "Cada mañana corres el riesgo de romper tu motor si haces esto. La mayoría de conductores lo hacen cada mañana sin saber que están acelerando el desgaste de las piezas más caras del motor".

PUEDE INTERESARTE

La explicación técnica que sigue es tan sencilla, como contraintuitiva a la vez: "Cuando arrancas en frío, el aceite aún no ha llegado a todas las piezas del motor. Si aceleras demasiado pronto, las bielas, el cigüeñal y los pistones trabajan sin la lubricación adecuada. Esto provoca fricción, sobrecalentamiento y desgaste prematuro". El aceite del motor, mientras el bloque está frío, presenta una viscosidad mucho más alta que la de operación. Es decir, se comporta más como un fluido denso que como un lubricante ligero. La bomba tarda unos segundos, entre cinco y quince, dependiendo del vehículo y de la temperatura ambiente, en presurizar el circuito y hacer llegar una película fina y continua a los cojinetes, los pistones y las paredes de los cilindros.

Durante ese intervalo, esas piezas ya están en movimiento, pero el aceite todavía no las protege como debería. Si en ese preciso momento el conductor pisa el acelerador lo único que consigue es multiplicar el rozamiento entre metal y metal en el peor momento posible. El resultado, es un desgaste acumulativo que puede terminar en "reparaciones carísimas que podrías haber evitado. Para que te hagas una idea, una reparación de estas características puede rondar los 2.000 y los 5.000 euros". La solución que se propone es sencilla: "solo tienes que esperar entre 30 y 40 segundos antes de acelerar".

PUEDE INTERESARTE

Hay una segunda variante del mismo error que es recomendable evitar hacer. No solo el acelerón en parado, sino también el arranque combinado con una salida inmediata a velocidad de crucero. Durante los primeros dos o tres kilómetros, aunque el ralentí ya se haya estabilizado, el aceite todavía está lejos de su temperatura óptima. Conducir de forma suave, sin exigir revoluciones altas ni maniobras bruscas, en ese tramo inicial permite que la lubricación termine de repartirse y que la película protectora alcance su espesor de operación. La regla práctica que recomiendan los expertos es "conducir de forma suave durante los primeros minutos": no un tratado, sino una discreción mecánica de dos o tres kilómetros.

Los expertos no recomiendan de forma explícita en ningún caso, y es importante subrayarlo, dejar el coche calentando parado durante minutos antes de emprender la marcha. Esa costumbre, que es herencia de los carburadores clásicos, ya no tiene justificación técnica en un motor moderno, contamina más de lo necesario y, en muchos municipios, incluso está expresamente prohibida por ordenanzas de ruido y emisiones. El equilibrio razonable es intermedio: unos segundos para que el ralentí se estabilice, después salir con calma y esperar unos kilómetros antes de exigirle nada al motor. La factura del taller, sostienen ambos, agradece la paciencia.