Arquitectos técnicos y bomberos se movilizan en Granada para revisar miles de edificios afectados por el seísmo
La Junta ha inspeccionado hasta el momento 580 viviendas de Granada, 14 de ellas son inhabitables tras los terremotos
Los terremotos de Granada obligan a demoler dos casas en Gójar, epicentro del mayor seísmo del martes
Los servicios de emergencia han recibido más de 3.000 solicitudes de intervención en edificios y casas, tras los dos terremotos registrados en Granada el pasado 14 de agosto y este martes. Arquitectos técnicos, bomberos y técnicos municipales ya trabajan de forma coordinada para evaluar los inmuebles afectados y detectar daños que puedan representar riesgos para la seguridad. Hasta el momento se han detectado 14 viviendas inhabitables, según el consejero de Presidencia, Sanidad y Emergencias de la Junta de Andalucía, Antonio Sanz.
El vicepresidente primero del Gobierno andaluz ha explicado que la inmensa mayoría de las viviendas analizadas, un total de 580, no tienen afecciones graves; o lo que es lo mismo: "No hay constancia de daños estructurales generalizados", sino desperfectos por grietas o desprendimientos pero "sin deficiencias estructurales, que es clave para garantizar la seguridad de las personas y del patrimonio monumental, caso de la Alhambra".
El Colegio de Aparejadores, Arquitectos Técnicos e Ingenieros de Edificación de Granada, por su parte, ha informado que han desplegado a sus especialistas en las zonas que han concentrado un mayor número de incidencias, entre ellas el distrito del Zaidín y distintas áreas del centro de Granada, además de municipios del área metropolitana como Ogíjares.
Las primeras actuaciones se han centrado en inmuebles con daños que pueden comprometer su seguridad o habitabilidad. Una vez atendidas las situaciones más urgentes, los equipos han comenzado un barrido sistemático por las zonas afectadas para identificar daños y comprobar el comportamiento de los edificios.
Un grupo de arquitectos voluntarios especializados en emergencias
La presidenta del Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Granada , María Paz García, explica que esta institución movilizó el 15 de agosto a los profesionales disponibles de su grupo de 80 voluntarios especializados en emergencias, creado hace 15 años coincidiendo con el terremoto de Lorca.
"Los bomberos han recibido más de 3.000 solicitudes de intervenciones por incidencias y, desde el Colegio, movilizamos en un principio a un grupo de 20 arquitectos técnicos voluntarios, que han llegado a ser hasta 80, y están trabajando en parejas, acompañados por bomberos, para realizar las inspecciones mediante una aplicación móvil que permite registrar las actuaciones y sus resultados", señala García.
"Estamos haciendo un barrido por las zonas donde se ha producido una mayor incidencia, atendiendo tanto lo que nos trasladan los servicios de emergencia como aquello que detectamos directamente a pie de calle", añade.
La presidenta del COAATGR destaca que una de las prioridades en esta fase es localizar aquellos elementos que, sin afectar necesariamente a la estructura del edificio, puedan haberse desprendido o haber quedado inestables.
"Ahora mismo la prioridad es aquello que pueda tener riesgo de caída, especialmente cornisas, revestimientos, tejas u otros elementos que puedan suponer un peligro para las personas. También estamos transmitiendo tranquilidad a los vecinos y explicándoles cómo se ha comportado el edificio", agrega.
El barrido realizado en el Zaidín, una de las zonas que está concentrando una mayor atención, permite comprobar el comportamiento de edificios antiguos construidos fundamentalmente con sistemas de muros de carga. En el Albaicín y en la zona centro, por su parte, las primeras inspecciones no han detectado incidencias estructurales de relevancia.
Los edificios de hormigón también están mostrando, de forma general, un buen comportamiento frente a los movimientos registrados. Las inspecciones realizadas hasta el momento apuntan a que los principales daños se concentran en elementos no estructurales, como tabiquerías, revestimientos, falsos techos, cornisas, petos, tejas y elementos ornamentales.
Un experto considera necesario actualizar la normativa sismorresistente actual
El doctor ingeniero de la edificación Ignacio Arto, colaborador del Consejo General de la Arquitectura Técnica de España (CGATE), considera que esta circunstancia pone de manifiesto la importancia de prestar una atención específica a estos componentes de los edificios, principalmente trozos de fachadas, balcones o cornisas, que caen desde cierta altura y pueden provocar un gran daño a viandantes.
Este experto considera que las estructuras de los edificios construidos actualmente presentan, en términos generales, un nivel de calidad y seguridad elevado, aunque defiende la actualización de la normativa sismorresistente española. España es el único país de Europa que no ha adaptado el Eurocódigo 8.
"La normativa actual, que data de 2002, supuso un gran avance, pero es necesario incorporar nuevos conocimientos y acercarla a los criterios del Eurocódigo 8, donde aparecen aspectos de cálculo y constructivos que podrían mejorar todavía más el comportamiento de los edificios que se proyectan y construyen actualmente", señala.
Arto recuerda además que el sureste español ha experimentado históricamente terremotos de intensidad elevada y considera fundamental combinar la calidad constructiva con la formación de los técnicos, la implicación de las administraciones y la información a la ciudadanía, como está sucediendo en este terremoto localizado en Granada.
En este sentido, subraya que ante un terremoto es importante mantener la calma y conocer las pautas adecuadas de actuación. Una vez descartado el daño estructural, los equipos de intervención pasan a una segunda fase destinada a identificar y, cuando sea necesario, retirar o asegurar aquellos elementos que puedan caer a la vía pública.
El jefe de Bomberos de Granada, Gustavo Molino, explica que esta metodología permite establecer prioridades y actuar de manera segura. "Primero se realiza una inspección por parte de los técnicos para determinar si existe daño estructural y cuál es su gravedad. Una vez descartado, pasamos a revisar todos aquellos elementos vulnerables que puedan presentar riesgo de caída a la vía pública", detalla Molino.
Los trabajos continuarán durante las próximas semanas, con el objetivo de completar el recorrido por las zonas afectadas y atender las nuevas incidencias que puedan comunicarse. La coordinación entre bomberos, Ayuntamiento y arquitectos técnicos permitirá centralizar la información obtenida en las inspecciones y mantener un seguimiento de las actuaciones realizadas, al tiempo que se ofrece a los vecinos información técnica y tranquilidad ante los daños visibles que presentan algunos inmuebles.