Ceuta, una olla de presión con vecinos que ya no pueden más, un mes después de la entrada masiva de migrantes: "Esto se va a llenar más"
Los ceutíes más de una mes después de la entrada masiva de 80.000 migrantes han perdido la paciencia y la violencia se expresa con hechos y palabras: "Estamos hasta los cojones ya", dicen con todas las letras para definir el cansancio de una ciudad ocupada por miles de personas que ocupan sus playas y los espacios públicos, mientras los políticos siguen en sus discusiones. La brutal agresión a un coche en el que viajaba una diputada de Ceuta Ya! con otras dos personas ha sido la última señal de este hartazgo que ha estallado con violencia.
Es difícil encontrar a alguien que justifique la agresión por muy cansados que estén. "Por supuesto que lo condenamos, sea una vecina o una diputada", dice una ceutí ante el micrófono de nuestros informativos.
"Estamos en contra de cualquier ataque a cualquier vecino", reitera otra, pero la tensión se palpa en la calle, que ha pasado de las manifestaciones a este ataque, que el Gobierno ha reclamado una reacción de la clase política en su conjunto para repudiarlo.
El hartazgo está ahí y la situación en Ceuta dura ya desde hace demasiado tiempo para los residentes que ya sienten que les empieza a pasar factura. "Uno de estos vecinos, rechaza "totalmente la violencia", pero...también "rechazo las provocaciones, que iban haciendo desde dentro del coche".
La confusión de los manifestantes ante la supuesta llegada a la ciudad de integrantes del colectivo 'Negu Gorriak/Derecho a Techo', llevó a un grupo a atacar con piedras el vehículo de la diputada, que se encontraba en su interior y que pasaba por el lugar en el momento de la protesta "Vienen y nosotros ya estamos demasiado caldeados", se justifica.
Ceuta, dicen, lleva demasiado tiempo al límite. Basta con acercarse a playa Benítez, que ha vuelto a llenarse de migrantes, tras la reubicación de 1.700 en las carpas habilitadas en el Puerto y ver que la situación no mejora: "Esto se va a llenar más", augura una vecina que cree que cada vez hay más personas en una playa que no han podido disfrutar desde hace más de un mes.
Eso es sólo un tramo de playa que sigue igual y este lunes la Policía ha pedido a los inmigrantes que quiten sus improvisadas cabañas y desalojen la zona. Ellos también se quejan de esta espera sin solución. " Luego van a ver qué van a hacer con nosotros". La incertidumbre sigue para unos y otros sin saber qué va a pasar mañana.